Un equipo de investigadores ha hecho un gran estudio que ha permitido identificar claramente cuál es la principal amenaza para las especies en peligro de extinción que hay a Europa. Publicado en la revista ‘PLOS One’, afirma que los cambios de usos del suelo, concretamente en la agricultura, son el mal más grande que sufre la biodiversidad del continente, cuando menos en cuanto a las 14.669 especies de plantas y animales que a finales de 2020 eran a la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Natura, una quinta parte de las cuales corren riesgo de extinguirse.
La Lista Roja
Así, esta expansión de la agricultura, que no solo sobreexplota los recursos biológicos sino que hace perder hábitats, es el peligro más grande a que se enfrentan muchas especies. Y saber cuál es la principal amenaza es una primera pasa para mirar de cambiar las cosas. Este era, precisamente, el objetivo de este trabajo, especialmente importante y teniendo en cuenta que las especies europeas que son a la Lista Roja suponen casi un 10% de la biodiversidad total del continente.

La lista divide las especies entre poca preocupación, casi amenazadas, vulnerables, en peligro, en peligro crítico y extinguidas, y a Europa un 19% de las especies de la lista, incluyendo un 27% de las plantas, un 24% de los invertebrados y un 18% de los vertebrados, corren riesgo de extinguirse, segundo este nuevo estudio.
Una situación preocupante y difícil de solucionar
El hecho que las plantas y el invertebrados corran más peligro que no los vertebrados, de hecho, es un dato interesante y que amplía un campo donde los datos disponibles, especialmente en cuanto a los insectos, eran poco completas, a pesar de que son el 75% de los invertebrados del mundo que, a la vez, son el 95% de los animales del mundo.
Además de la agricultura, está claro, las especies de Europa están sometidas a otras amenazas, como la contaminación, el cambio climático y los acontecimientos climáticos extremos, las especies invasoras y el cambio de usos del sól para usos urbanos. La única solución a todo esto es proteger la biodiversidad, especialmente de los cultivos, pero como hacer esto sin externalizar la producción de comida –y sus daños– a otros lugares del mundo es un reto enorme.

