Dos nuevos estudios de la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, han permitido descubrir los puntos fuertes y débiles del sistema inmunológico de los bebés. Publicados a ‘Nature Immunology‘ y ‘Immunity‘, estos trabajos explican por qué el neonatos tienen tantas infecciones respiratorias comunes pero, también, como lo hacen por combatir estos patógenos que desconocían.
La evolución del sistema inmunológico a lo largo de la vida es bastante poco conocido y la mayoría del que nos sabemos es por modelos animales. El problema, pero, es que en el caso de los ratones, los más empleados, se desarrollan mucho más rápidamente que los humanos y sus cuerpos tienen unas defensas un poco diferentes de las nuestras. Así pues, los investigadores han usado tejidos dados por pacientes pediátricos muertos para ver qué diferencia el sistema inmunológico de un bebé del de un adulto.

Las células T de memoria y las alergias alimentarias
En el primer estudio, se explica cómo las células T de memoria, que se forman después de la primera exposición a un patógeno, se acumulan rápidamente en los pulmones y los intestinos durante los primeros tres años de vida y más gradualmente a la sangre y la linfa. Esto permite que tanto los niños más grandes como los adultos tengan respuestas inmediatas y específicas cuando vuelvan a topar con el mismo invasor. En los más pequeños, pero, estas células no son bastante maduras, y es por eso que son más vulnerables y sufren infecciones repetidas.
Este estudio, por otro lado, también puede explicar por qué introducir algunos alimentos en los niños durante el primer año de vida puede evitar que sufran alergias serias más adelante. Estas células T inmaduras son más tolerantes y, por lo tanto, no crearán una respuesta inmunológica fuerte contra nuevos alimentos.

Una estrategia única del bebés pero que puede llevar problemas
Al segundo estudio, por otro lado, ha identificado una estrategia exclusiva de los bebés para hacer frente a los nuevos patógenos. Según han observado los científicos, sus pulmones tienen grupos de células B, productoras de anticuerpos, rodeadas de células T. Este tejido linfático, según parece, se forma entre los 6 y los 12 meses de vida pero desaparece después de los 3 años.
Estos tejidos, denominados BALT permiten a los pulmones hacer anticuerpos antes de que se desarrolle la memoria de las células T y después, cuando ya no son necesarios, desaparecen. Así es como los niños más pequeños pueden enfrentarse a todas las infecciones respiratorias que sufren durante los inicios de su vida y, de hecho, podría explicar por qué los bebés son más resilientes, por ejemplo, a la Covid-19.
A la vez, pero, los BALT también pueden ser la razón detrás el asma crónica y las alergias de algunos niños. Si estos tejidos desaparecen demasiado tarde en el crecimiento de los niños, podrían activar reacciones excesivas ante algunos antígenos. Cómo acostumbra a pasar en la vida, pues, todo tiene un precio.

