La contaminación se ha convertido en uno de los grandes problemas de la salud moderna por la proliferación de la industria y la llegada de los coches de combustión durante el siglo XX y el siglo XXI. Ahora un nuevo estudio impulsado por el Instituto de Salud Global Barcelona (ISGlobal), en colaboración con el Barcelona Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), muestra que la combinación de partículas de la contaminación atmosférica están asociadas a 146.500 muertes prematuras anuales en Europa. El estudio, que supone que por primera vez hay una «estimación a escala europea de la mortalidad a corto plazo asociada a los efectos combinados de múltiples contaminantes en 31 países europeos».
Durante la investigación, los autores del estudio analizaron el impacto que suponía para la salud las partículas en suspensión PM2.5, las de dióxido de nitrógeno (NO2), el ozono (O3) y las partículas en suspensión PM10 y señalan que «para evaluar la exposición a la contaminación atmosférica, se estimaron los niveles diarios de varios contaminantes en toda Europa utilizando datos de estaciones de monitoreo, satélites, uso del suelo y variables meteorológicas, y posteriormente se ajustaron a escala regional, dando mayor peso a las áreas donde vive más población».
Joan Ballester, investigador de ISGlobal y coordinador del estudio, señala que “nuestros resultados son altamente relevantes para responsables políticos y profesionales de la salud pública, ya que apoyan el uso de modelos epidemiológicos ajustados por sexo, edad y comorbilidades para crear una nueva generación de sistemas de alerta temprana basados en el impacto, que se dirigen específicamente a grupos vulnerables”.
Las partículas PM 2.5, el gran enemigo
Los autores del estudio pudieron comprobar que el impacto más grande de la contaminación viene provocado por las partículas PM2.5, unas partículas que según los investigadores son las más perjudiciales y las que provocan la gran mayoría de muertes por contaminación (cerca de 79.000 muertes) porque penetran profundamente en los pulmones y pueden entrar en el torrente sanguíneo, causando inflamación y otros efectos rápidos en el organismo.
En cambio, otras partículas como son PM2.5-10 atacan las vías respiratorias superiores debido a su tamaño mientras que gases como el NO₂ y el O₃ irritan los pulmones y aumentan la vulnerabilidad a enfermedades respiratorias. En estos casos la mortalidad es alta pero inferior a las PM2.5. Concretamente, el NO2 causa 69.000 muertes, mientras que el O3 31.000 y, finalmente las PM2.5-10 29.000.

Los efectos de la contaminación varían según el sexo y la edad
Los investigadores destacan que la contaminación no tiene una afectación generalizada sino que varía dependiendo del sexo y la edad de las personas. Cuando un hombre es joven tiene un mayor riesgo y vulnerabilidad frente a los contaminantes atmosféricos que las mujeres jóvenes; una diferencia que los autores del estudio atribuyen a «una exposición más elevada con el trabajo al aire libre, el tráfico, o el tabaquismo» o a la aparición más temprana de comorbilidades en los hombres. Una tendencia que se acaba invirtiendo según pasan los años, ya que en edades avanzadas las mujeres se convierten en la población con riesgo más elevado frente a los contaminantes, especialmente a partir de los 85 años.
