Un nuevo estudio ha identificado un desequilibrio químico al seso que es característico de las personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOQUE). En un artículo publicado en ‘Nature Communications’, un equipo de investigadores ha anunciado este descubrimiento, que puede llevar al desarrollo de nuevas terapias para tratar un problema de salud mental que puede hacer muy difícil la vida de las personas que la sufren.
Un obstáculo importante para tener una vida normal
A pesar de que, como en otros trastornos como la depresión, a menudo se habla con ligereza, el TOQUE es puede ser un problema muy serio. Las obsesiones, como por ejemplo los pensamientos intrusivos, los impulsos y las imágenes mentales que causan ansiedad; y también las compulsiones, como por ejemplo las acciones repetidas, pueden llegar a ocupar gran parte del tiempo de los pacientes, poniéndolos en una situación muy complicada.
El TOQUE afecta aproximadamente un 3% de la población mundial y acostumbra a diagnosticarse hacia finales de la adolescencia. Actualmente, el tratamientos más empleados son la terapia cognitivo conductual y unos fármacos antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaudación de la serotonina, que impulsan este neurotransmisor. Sin embargo, en un 50% de los casos el medicamento no acaba de funcionar y los síntomas se mantienen hasta cierto punto.

Un adelanto en la comprensión de las causas del TOQUE
Es por eso, y para comprender mejor los mecanismos químicos del TOQUE, que se llevó a cabo este estudio. Hace tiempo que los científicos creen que un desquilibri entre dos neurotransmisores, el glutamato y el ácido gama-aminobutíric en algunas regiones del seso podría explicarlo. Si lo primero promueve la comunicación entre neuronas, el segundo inhibe la comunicación neuronal. Es por eso que un desequilibrio puede hacer más o más difícil la comunicación entre las neuronas y, potencialmente, provocar síntomas como por ejemplo compulsiones o pensamientos intrusivos.
Mesurando los niveles de estos dos neurotransmisores por separado en regiones cerebrales diferentes, especialmente el córtex cingular anterior y el área motora suplementaria, que se sabe que quedan afectadas por el TOQUE, se identificó un desequilibrio claro. En concreto, los niveles de glutamato eran más altos y los de ácido gama-aminobutíric más bajos, especialmente al córtex cingular anterior. Además, la severidad de los síntomas de los pacientes tenía una correlación clara.
Con este descubrimiento, se podrá continuar investigando, con el objetivo de reequilibrar estos neurotransmisores con fármacos o bien con la estimulación del seso con electrodos o ultrasonidos, por ejemplo. Así, en el futuro, se podría mejorar muchísimo la calidad de vida de las personas afectadas.


