Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, han observado el momento exacto en que el corazón de un ser vivo empieza a latir. Este estudio, publicado en la revista ‘Nature’, es muy importante para la comprensión del desarrollo embrionario de los animales, incluidos los humanos, y explica cómo un puñado de células estáticas empieza, de sobre, a latir de manera perfectamente sincronizada.
De dos células a organismos complejos y sincronizados
El desarrollo de un ser vivo empieza con un par de células y acaba llevando a la formación de un organismo con tejidos y órganos muy complejos y que están organizado de forma que, idealmente, funcionan perfectamente coordinados y de manera muy precisa. En el caso del corazón, está claro, esto tiene una importancia capital, y ver el momento en que empieza a funcionar y de qué manera empiezan a moverse estas células es un adelanto muy importante.

El corazón ‘se enciende de golpe’
El estudio, llevado a cabo con peces cebra, un modelo animal muy empleado, ha permitido ver que las células del corazón empiezan a bautizar de repente y todas ahora a medida que los niveles de calcio y las señales eléctricas aumentan. Además, cada célula cardíaca tiene la habilidad de latir toda solar, sin nada que le haga de ‘marcapasos’, y el latido puede empezar en varios lugares. Un información que no solo satisfa la curiosidad científica sino que puede servir a entender por qué, a veces, el latido del corazón no se regula correctamente.
Usando proteínas fluorescentes e imágenes con microscopios de alta velocidad, los científicos pudieron observar los cambios en la actividad eléctrica y los niveles de calcio de las células del corazón de embriones de pez cebra y como, de golpe, todas empezaban a latir a la vez, de manera totalmente sincronizada, como si se hubiera encendido un interruptor.

Oleadas de electricidad
Al continuar observando vieron que en cada latido hay una región que se activa primero, empujando una oleada de electricidad que travesía todas las células y las activa. Además, los latidos empezaban en puntos diferentes en cada ejemplar, indicando que las células que los iniciaban no tenían nada de especial, a diferencia de los corazones adultos, donde hay poblaciones especializadas de células ‘marcapasos’.
Un campo para explorar
Como que las células del corazóns empiezan a latir de manera instantánea, tienen que aprender a latir y a sentir el latido de las células vecinas antes de hacerlo por primera vez, sin practicar. Y sin embargo, las células se sincronizan y cooperan de manera natural para dar un latido regular. Esta capacidad es, entre otros, la que impulsa los investigadores a continuar mirando de observar el inicio del latido del corazón en otras especies con la esperanza de, en algún día, entender como aparecen irregularidades como por ejemplo las arritmias en los humanos.


