El estudio de diseño y agencia creativa internacional Alma Design, con sede en Barcelona, ha sido la responsable de diseñar la primera bicicleta eléctrica plegable hecho con materiales reciclados (‘biocomposite’). Junto con la fabricante madrileña de bicicletas Ossby, que será qué la produïrà, han creado un producto que, gracias al uso de aceites vegetales y fibras recicladas de turbinas eólicas, se fabrica contaminando un 82% menos que una bicicleta convencional.
Un «excelente ‘gadget’ tecnológico de movilidad
La CEO y directora ejecutiva de Ossby, Caricia Mondragón, explica en un comunicado como «desde la primera reunión con Alma» tuvieron muy claro que el nuevo modelo, bautizado como GEO, tenía que ser un «excelente ‘gadget’ tecnológico de movilidad» y que darían «libertad total» en el estudio para ver qué proponían.
Partiendo del modelo Curve de la misma Ossby y de su sistema de plegatge patentado, la aparición del nuevo ‘biocomposite’ los hizo estudiar la viabilidad del material para esta nueva bicicleta. Así pues, Alma tuvo un doble reto, el de crear un producto ecológico con un ‘biocomposite’ innovador y un proceso productivo adaptado a él y, además, crear un diseño elegante, minimalista y competitivo al mercado de las bicicletas eléctricas plegables.

Un proceso diferente para una bicicleta diferente
El cofundador y CEO de Alma Design, Diego Quiroga, explica cómo diseñar una bicicleta con «un proceso diferente al habitual», es decir, del aluminio soldado, siempre es un reto. Sin embargo, a Alma han trabajado mucho en productos inyectados y es por eso que, colaborando con el proveedor del ‘biocomposite’, pudieron proponer formas y construcciones parecidas a un producto tecnológico que el proceso tradicional no permitía.
Así es como se creó la Ossby GEO, que se fabrica en Arganda del Rey (Madrid) con un proceso artesanal cuidado hasta el último detalle. Usando el sistema SMC (‘sheet molding compound’) no solo se puede integrar discretamente los sistemas eléctricos y mecánicos sino que se aumenta la sostenibilidad con el uso de materiales reciclados. Quiroga explica que, a grandes rasgos, el proceso es «como hecho un gofre pero con el resultado de un panel ultraresistent y que permite formas muy especiales».

Con todo ello se ha conseguido, explican desde Alma y Ossby, un producto de micromovilidad sostenible compatible 100% con el transporte público urbano e interurbano, con un diseño sencillo y que puede plegarse muy rápidamente y con un único movimiento, facilitando el acceso a otros medios de transporte sin tener que invertir mucho tiempo.



