Una empresa del Canadá, Oneka Technologies, ha diseñado plantas desalinizadoras flotantes que funcionan con la energía de las olas. En un artículo publicado por la cadena británica BBC, la jefa de innovación de la compañía, Susan Hunt, explica cómo han creado estos sistemas que tienen por objetivo aligerar el estrés hídrico de una manera más sostenible, con pequeñas unidades en el mar en vez de grandes infraestructuras costeras.
Un problema global
A día de hoy hay más de 300 millones de personas en el mundo que dependen del agua desalinizada para cubrir sus necesidades hídricas. Hay más de 21.000 plantas, casi el doble de las que había hace 10 años, y el aumento de la población, las sequías y otros problemas asociados ponen cada vez más presión a las reservas de agua dulce del planeta. Actualmente, de hecho, como mínimo la mitad de la población mundial sufre estrés hídrico severo durante un mes en el año.
Los problemas de la desalinización
Las plantas desalinizadoras, habitualmente, obtienen la energía de la crema de combustibles fósiles, pero esto, está claro, también es un problema por la necesidad de descarbonitzar la economía mundial. Además, las grandes plantas consumen muchísima energía para retirar la sal del agua, y el crecimiento de la demanda de estas infraestructuras puede ser un problema cada vez mayor en el futuro.

En general, hay dos grandes maneras de desalinizar el agua: una es la térmica, evaporando el agua y dejando la sal atrás, un método energéticamente muy costoso. También hay una otro opción la ósmosis inversa, en que el agua pasa por una membrana semipermeable que captura la sal, un método bastante intensivo energéticamente pero no tanto como el anterior. Ambas maneras, además, generan como residuos unas salmueras con una concentración altísima de sal que, si se aboca en el mar, puede crear zonas donde la vida marina es imposible.
Una propuesta alternativa muy prometedora
En el caso de las máquinas de Oneka, en cambio, flotan en boyas ancladas al fondo marino y que, usando el sistema de òsmosi inversa, alimentada con las olas, se desaliniza el agua. Las boyas absorben energía de las olas y la convierten en fuerza mecánica para captar agua de mar, hacerla pasar por el sistema y bombear el agua dulce resultante hacia tierra firme. Un sistema puramente mecánico y que no usa la electricidad en ningún momento. En cuanto a las salmueras, se mezcla con el agua de mar que captan las máquinas pero que no pasa por la membrana, volviéndola a liberar en el mar con una salinidad que es un 25% más que el original, una concentración mucho más baja que la de las grandes desalinizadoras.
Como que estos aparatos solo necesitan olas de un metro de altura para funcionar, son aptas para todo tipos de mares, y la empresa espera poder empezar a comercializarlas el próximo año. Las construyen en tres medidas diferentes, la más grande de las cuales, de ocho por cinco metros, puede producir hasta 49.000 litros de agua de boca en el día. Estos aparatos se pueden anclar los unos con los otros, flotando a la superficie y respetando el medio marino.


