Desde el final de la Segunda Guerra Mundial y la llegada de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS), la carrera lunar ha sido uno de los grandes impulsos de la industria tecnológica. La llegada del hombre a la Luna, sin embargo, queda lejos como hito tecnológico y los humanos se están planteando la construcción sobre la superficie lunar.
China, uno de los grandes involucrados en la carrera lunar moderna, ha presentado su nuevo robot ‘constructor’, un tipo de robot con forma humana, pero que en vez de piernas tiene ruedas, lo que implica que puede explorar terrenos irregulares como los de la Luna. Este nuevo robot, que forma parte de la misión Chang’e-8 -que está programada para ejecutarse en el año 2029- puede actuar como transportador y también como constructor, ya que tiene la capacidad para transportar materiales e instalar los diversos instrumentos. Un robot del que presume -en declaraciones hechas al South China Morning Post– el profesor Gao Yang, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong (HKUST), quien asegura que «esta será una nueva demostración de robótica humanoide en la Luna, realizada por China. Estamos muy orgullosos de este diseño”.
Un robot muy completo para la exploración lunar
La complejidad del robot para afrontar los retos de la superficie lunar es diversa. De hecho, esta complejidad hizo que Gao tuviera que colaborar con más de 30 universidades y organizaciones espaciales de Hong Kong, China continental y otros países para poder presentar el proyecto final. Gao señala que el principal reto que encontraron durante su trabajo fue el funcionamiento de los brazos, ya que son los que deben realizar todas las tareas mecánicas de recogida, colocación y edificación sobre la irregular y hostil superficie lunar.
Una de las otras diferencias con otros tipos de exploradores, más allá de su forma humanoide, es la instalación de cuatro ruedas en lugar de las seis habituales. Cuatro ruedas que hacen que este nuevo robot pueda superar obstáculos más altos que el doble del radio de las ruedas y poder superar las dificultades que la superficie lunar plantea para los robots. Gao destacó que la tracción obtenida con este cambio técnico era «extraordinaria». En esta nueva máquina la tecnología juega un papel clave, ya que la inteligencia artificial es quien garantiza la autonomía del robot sin depender de una persona que lo opere. Según Gao, esto implica que el robot “puede identificar y rastrear objetos, lo que le permite formular una estrategia antes de ejecutar una tarea”.

Un robot que se guiará a través de un procesamiento de visión remota y mapeo 3D que permitirá que pueda superar los cráteres y las crestas de impacto de la superficie lunar. Por otro lado, el robot está alimentado por energía solar y está diseñado para poder operar sobre la superficie lunar resistiendo, como mínimo, 24 noches lunares -noches que duran más de 330 horas-.
