Un nuevo trabajo publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ y elaborado por investigadores de la prestigiosa Universidad Cornell, en los Estados Unidos, afirma que el teletrabajo puede reducir la huella de carbono de los trabajadores hasta un 54% siempre y cuando, eso sí, se tomen algunas decisiones correctamente. Según el estudio, las elecciones en la estilo de vida y los acuerdos con la empresa son claves para conseguir estos beneficios, que podrían serlo no solo a los trabajadores sino también para el planeta.
Los beneficios del trabajo híbrido no son lineales
Analizando varios modelos híbridos, esta investigación también concluye que trabajar desde casa entre dos y cuatro días por semana puede reducir la huella de carbono del trabajo entre un 11% y un 29% mientras que, en cambio, hacerlo solo un día en la semana solo la reduce un 2%. Está claro, pues, que el teletrabajo no no es no es neutro en carbono sino que, además, los beneficios del trabajo híbrido no son lineales. Al fin y al cabo, te ahorras el transporte, por ejemplo, pero hay otros factores importantes.
Un análisis en profundidad de los factores que influyen
Tanto en los trabajadores que van a la oficina como en los que tienen un modelo híbrido, los contribuyentes más grandes a la huella energética son lo transporte y el consumo energético, cosa que el estudio corrobora y que no es ninguna sorpresa. Sin embargo, incorporar otros factores como el uso de energía a casa según la hora del día, los medios de transporte, el uso de aparatos de comunicaciones, las personas que viven en una casa y la configuración de las oficinas puede hacer variar mucho las cifras.

Así, por ejemplo, el estudio apunta que los desplazamientos para actividades sociales o de ocio aumenta junto con el número de días de teletrabajo, cosa que indica que las personas tienen una vida más libre y llena pero que, en cuanto a la reducción de emisiones, puede ser menor de la esperada. Por otro lado, que los trabajadores en modo híbrido compartan sentando de forma que se optimice el uso de las oficinas puede reducir la huella de carbono en un 28%, si bien también es cierto que tienden a vivir más lejos que los que trabajen siempre presencialmente y, por lo tanto, tienen unos desplazamientos más intensivos en carbono. En cuanto al uso de tecnologías de comunicación, finalmente, el estudio concluye que las diferencias son negligibles.
Una posibilidad que hay que tener en cuenta
Así pues, tanto el teletrabajo completo como el híbrido tienen un potencial enorme para reducir la huella de carbono de la actividad económica humana, pero hace falta que las empresas y los trabajadores a la vez sean conscientes de como conseguir maximizar este beneficios. Este estudio, además, también apunta que tanto las empresas como los legisladores tendrían que tomar medidas como por ejemplo incentivar el uso del transporte público, elimina el espacio de oficina para los trabajadores en remoto y mejorar la eficiencia energética de los edificios de oficinas. Con todo esto, la diferencia sería sustancial.

