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Medidas urbanas contra el calor, insuficientes frente al cambio climático

Combatir las altas temperaturas en verano en las ciudades no depende solo de los espacios que se habilitan para refugiarse del calor y de poner a disposición de la ciudadanía servicios como fuentes municipales. Un nuevo estudio elaborado por el Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA-UAB) en colaboración con el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) muestra que pintar las cubiertas de blanco para aumentar el albedo -la proporción de radiación solar que refleja una superficie respecto a la que incide sobre ella-, instalar techos verdes irrigados y ampliar los parques urbanos y la agricultura periurbana puede suponer una disminución de las temperaturas y un alivio de la sensación de calor, pero no compensa el calentamiento global.

Los autores del estudio destacan que la instalación de cubiertas blancas aumenta mucho el albedo y refleja gran parte de la radiación solar, un hecho que se traduce en un enfriamiento de los tejados. En cambio, esta medida de blanquear los edificios puede ser contraproducente en el caso de las fachadas, ya que esto puede provocar que aumente la temperatura en la calle. En el caso de los techos verdes estos actúan como aislamiento del calor y hacen que se refresque el aire que circula gracias a la evapotranspiración. Pero la capacidad para enfriar el ambiente y funcionar como aislante del calor no depende solo de sí mismo, sino que depende del tipo de vegetación y de las necesidades de riego. La implementación de parques urbanos y zonas de agricultura en las ciudades implica la generación de sombra, un hecho que se traduce en el refrescamiento del ambiente. Además, también hace que se reduzcan las superficies impermeables y favorecen la infiltración de lluvia.

Mejoras que pueden no ser suficientes contra el cambio climático

Según los investigadores, las cubiertas blancas llegan a reducir las temperaturas casi dos grados en las zonas más vulnerables, mientras que los parques urbanos y los techos verdes hacen que las temperaturas caigan 0,26 °C y 0,37 °C. En el caso de los techos verdes, sin embargo, advierten que hay un efecto rebote durante la noche y se produce un aumento de las temperaturas nocturnas de 0,24 °C. Un hecho que lleva a los autores del estudio a pensar que la combinación de cubiertas blancas y parques urbanos es la más efectiva para combatir los efectos del calor.

Gent passejant pels boscos de Barcelona | Ajuntament de Barcelona
Gente paseando por los bosques de Barcelona | Ajuntament de Barcelona

Mejoras que, sin embargo, frente al avance del cambio climático podrían no ser suficientes. Los autores del estudio también señalan que en el escenario climático actual las áreas densamente pobladas y con un índice bajo de ingresos podrían experimentar una duplicación de la vulnerabilidad al calor en el año 2100. En cifras, los investigadores destacan que las estrategias de adaptación y combate contra el cambio climático pueden reducir la vulnerabilidad entre un 43 y un 47%, cifras que disminuyen con el tiempo por el avance del cambio climático y acaban convirtiéndose en un simple 16% en 2100. Según los autores del estudio, estas medidas, además, no pueden contrarrestar el calentamiento extremo por sí solas, aunque permiten focalizar las estrategias en aquellos barrios que pueden estar más expuestos.

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