MonPlaneta
Europa occidental sufre el verano más caluroso de su historia

Europa occidental, y por tanto Cataluña, sufre los efectos del cambio climático a pasos agigantados. Esta parte del Viejo Continente ha experimentado el inicio de verano más caluroso de su historia, tal como ha informado el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el principal programa europeo de observación y monitoreo de la Tierra, coordinado por la Comisión Europea junto con la Agencia Espacial Europea (ESA), con temperaturas extremadamente altas en la superficie terrestre y en el agua del Viejo Continente.

Copernicus alerta que los meses de junio y julio han sido una tormenta perfecta con temperaturas extremadamente calurosas y un tiempo muy seco, afectando con especial fuerza a España, Francia, el Reino Unido y zonas de Alemania. Una combinación de altas temperaturas y falta de lluvia que ha provocado una tormenta perfecta generando el clima más caluroso de la historia de Europa occidental.

Estas condiciones han favorecido los graves incendios de las Gavarres, la Comunidad Valenciana, Madrid, Ávila o Toledo, además de los de Francia y la Cataluña Norte, incendios que han quemado más de 100.000 hectáreas. Un calor que también se ha replicado en el mar, donde en el mes de julio la temperatura del agua ha registrado también su máximo histórico alcanzando 20,96 grados.

Rumanía obligada a cambiar el curso del Danubio por la sequía

Esta combinación de calor y sequía ha dejado un gran problema en Rumanía, que se ha visto obligada a terraformar el curso del río Danubio para hacer frente a la sequía y garantizar la producción eléctrica. La semana pasada las autoridades rumanas informaron que detonaron “con éxito” cargas explosivas en el Danubio para aumentar el flujo de agua del río para la central hidroeléctrica de Cernavoda y poder garantizar que la energía eléctrica se continúe produciendo.

Unas actuaciones que llegaron después de que el Instituto Nacional de Hidrología y Gestión del Agua (INHGA) alertara que el caudal podría disminuir hasta los 1.450 metros cúbicos por segundo; unas cifras que supondrían llegar a rozar el mínimo histórico de 1985. Niveles alarmantes que han recorrido toda Europa, pasando por Hungría, Serbia, o Alemania y que en Rumanía hicieron que se declarara el estado de alerta nacional por la posible pérdida del 20% de la producción eléctrica por la sequía y que ha obligado a las autoridades húngaras a pedir moderación del consumo a los ciudadanos y empresas hasta los 1.000 megavatios para paliar esta falta de producción.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa