Un equipo de investigadores ha conseguido resolver el misterio de la muerte repentina de elefantes africanos en 2020 en Zimbabue. En un artículo en ‘Nature Communications’, afirman que la causa fue una bacteria que, además, advierten que proliferará gracias a las condiciones que crea el cambio climático, cosa que apunta a un aumento de esta mortalidad que durante años ha estado inexplicable.
Unas muertes inexplicables
Entre finales de agosto y el mes de noviembre de 2020, 35 elefantes del noroeste de Zimbabue se desplomaron muertos, 11 de los cuales en un periodo de solo 24 horas. Esto llamó la atención de los investigadores, puesto que se trataba de muchos animales muriendo en lugares muy próximos pero sin estar juntos y en un periodo de tiempo muy corto. Unos meses antes, unos 350 elefantes del norte de Botwsana, bastante a aprop, también habían muerto repentinamente en cosa de tres meses.
Las primeras explicaciones que se miraron de dar fueron erráticas: cazadores furtivos, envenenamientos, la sequía… finalmente, pero, parece que ha sido una infección, según indican las análisis practicadas a muestras de 15 de los animales muertos en Zimbabue. Concretamente, un organismo poco conocido llamado Bisgaard taxon 45 que causa septicemia, es decir, una infección de la sangre.

Una bacteria muy poca conocida pero con parientes muy peligrosos
Esta bacteria, hasta ahora, se asociaba a las heridas por mordiscos de tigres y leones en humanos. Además, también había sido encontrado en una ardilla y en loros que vivían en cautividad pero que parecían sanos. Es un pariente próximo de otra bacteria, denominado ‘Pateurella multocida’, que puede causar septicemia hemorrágica en otros animales, entre los cuales los elefantes asiáticos, y que se relaciona con la muerte de 200.000 antílopes en el Kazajistán en 2015.
El cambio climático podría empeorar la situación
En el momento de las muertes, los alimentos y el agua habían disminuido y los elefantes cada vez tenían que viajar más para encontrar. El calor, junto con la sequía y la densidad de población de la zona, probablemente tuvieron un papel muy importante en estos brotes. Es esto, precisamente, el que hace pensar a los científicos que el cambio climático podría causar más muertos de elefantes por esta causa en el futuro.
En el caso de los elefantes muertos en Botsuana, en cambio, parece que la causa de la muerte fueron neurotoxinas segregadas por cianobacterias y que, por lo tanto, no hay ninguna relación con las otras. En ambos casos, pero, es un hecho preocupante para una especie como el elefante africano, considerado en peligro y que pierde aproximadamente un 8% de su población cada año. El 2014, quedaban unos 350.000, 228.000 de los cuales viven entre Botsuana y Zimbabue, justamente donde hubo estos episodios de mortalidad. Desde 2020, pero, no parece que se hayan registrado más muertos de elefantes a causa de la bacteria.


