Un equipo de científicos de la Universidad Ruhr de Bochum, en Alemania, ha estudiado los patrones del sueño de las palomas y ha llegado a conclusiones sorprendentes. Según afirman en un artículo publicado en ‘Nature Communications’ estos pájaros, cuando duermen, no solo sueñan sino que, incluso, se cree que sueñan que vuelan.
300 millones de años de evolución separada
Durante el sueño de los humanos, el seso lleva a termen una serie de procesos complejos para repararse y que nos quitamos descansados. En nuestro caso, las fases del sueño se determinan según el movimiento de los ojos y se asocian a varios cambios en la fisiología, la actividad cerebral y la cognición. Así, durante la fase REMO, por ejemplo, es cuando el seso es más activo y tenemos los sueños más extraños y vívidos mientras que, a la fae no-REMO, está menos activo y se dedica a eliminar residuos intermediando oleadas de líquido cèfalorraquidi.
Las aves y los mamíferos seguimos líneas evolutivas diferentes hace más de 300 millones de años y, por lo tanto, como funcionan estos procesos en su caso ha sido un misterio durante mucho de tiempo. Es por eso que ha estado tan sorprendiendo que, después de estudiarlos, se haya llegado a la conclusión que son mucho más parecidas del que se podía imaginar.
Examinando las palomas cuando duermen
Para descubrir qué pasa cuando los pájaros duermen, los científicos usaron cámaras de infrarrojos y resonancias magnéticas para registrar el sueño y la vigilia de 15 palomas. Gracias a esto se pudo ver cuando uno o ambos ojos eran abiertos y cercados, seguir los cambios del movimiento de los ojos y de la medida de las pupilas y, con todo ello, observar las fases del sueño, a la vez que se obtenía información sobre la actividad del seso y el flujo de líquido cèfalorraquidi.

Durante la fase REMO se vio mucha actividad en las regiones cerebrales responsables del procesamiento de las imágenes, incluidas las que analizan la en torno a una paloma mientras vuela, y también en las regiones que procesan señales del cuerpo, especialmente de las alas. Esto permite pensar que las palomas no solo sueñan sino, además, que sueñan que vuelan. La activación de la amígdala en estas fases, además, apunta que también experimentan emociones, cosa que refuerza el hecho que las pupilas se los contraen rápidamente como cuando se están aparejando o cuando exhiben comportamientos agresivos.
A la vez, y como nosotros, las palomas también usan la fase no-REMO por limpiar el seso pero, en un hecho que los distingue del resto de animales, el flujo de líquido cèfalorraquidi disminuye enormemente durante el sueño REM, probablemente a causo del aumento del flujo de sangre necesario para mantener el aumento de la actividad cerebral.
Los resultados apuntan a un origen muy antiguo de los sueños
Después de estos resultados sorprendentes, los investigadores vuelan continuar estudiando los procesos que tienen lugar durante el sueño de las palomas, especialmente en cuanto a la eliminación de residuos, y entender mejor qué pasa cuando los pájaros duermen. Al parecer, es mucho más del que nos habíamos imaginado y, además, pose de manifiesto la importancia del sueño por tener un seso sano, tanto que, a pesar de que nos separamos hace 300 millones de años, tanto los pájaros como nosotros soñamos, cosa que indica que este mecanismo podría ser todavía mucho más antiguo.
