Hay cacatúas macho que usan el sede sentido del ritmo por aconeguir seducir las hembras. Esta práctica sorprendente, que incluso los lleva a construir instrumentos para sus rituales de apareamiento, es una característica increíble de las cacatúas negras mejilla-rojas (‘Probosciger aterrimus’) que ha sido descubierta hace poco. En un artículo publicado a ‘Proceedings of the Royal Society B’, un equipo de investigadores explica cómo, por impresionar sus posibles parejas, cada animal trabaja según su propio gusto individual, haciendo baquetas, sonajeros o incluso picante con el propio cuerpo.
El hecho que las diferencias entre animales no tengan mucho a ver con los materiales que tienen disponibles hace pensar a los investigadores que hay una parte de creatividad individual muy importante. Además, los toques distintivos entre los mismos individuos no se repite siempre, sino que hay elementos de innovación. Esto, a pesar de que es sorprendente, va en la línea de los estudio que apuntan que los loros, con grandes sesos y vidas largas y complejas, tienen capacidades cognitivas sorprendentes.
Una excepción fascinante
A pesar de que la mayoría de ellos no usa herramientas, las cacatúas negras mejilla-rojas son una excepción que ha fascinado los investigadores, especialmente por el hecho que construyen herramientas no para conseguir comer sino para aparejarse, cosa que los hace diferentes incluso de los primates no humanos. Cuando empieza el ritual, cantan, bailan y hacen percusión contra un árbol, a menudo usando un instrumento que aguantan con la zarpa izquierda. La construcción de los instrumentos, de hecho, forma parte de la exhibición, y las hembras los observan.
La exhibición los hace parecer casi humanos, especialmente teniendo en cuenta que cada macho tiene su ‘tema’, con velocidades diferentes y añadiendo o no florituras según el caso. Para observarlos, los investigadores pasaron dos años escuchando los cantos de apareamiento de estas cacatúas y localizaron 70 árboles que hacían de escenario.
Examinando sus instrumentos
Como que cuando se acaba el ‘concierto’ los pájaros tiran los instrumentos, pudieron recuperar 227 ‘baquetas’ y 29 ‘sonajeros’. Las comparaciones entre ellos mostraron diferencias individual evidentes en el diseño, con una longitud de las ‘baquetas’, por ejemplo, que era mayor que si se hubieran elegido aleatoriamente, como también pasa con el grosor.
Así pues, parece claro que los machos de esta especie han desarrollado un sentido musical propio e individual, que trasladan a su interpretación pero también a la construcción de los instrumentos. Esta creatividad y la diferenciación de los otros, pues, debe de ser parte del que buscan las hembras de su especie.

