A primera vista puede parecer una gran estrella, pero nada más lejos de la realidad. El objeto cósmico bautizado con el nombre de MoM-BH*-1 es el bebé de agujero negro más antiguo de la historia. La luz que ahora llega a nuestro hogar se emitió hace 13.000 millones de años, solo 660 millones de años después del big-bang. Este descubrimiento se ha dado a conocer esta semana en un artículo publicado por investigadores del Institute of Science and Technology Austria en la prestigiosa revista Nature y recogido por 3CatInfo.
Los expertos han podido concluir que el MoM-BH*-1 no es una estrella porque libera 100.000 millones de veces más energía que la de cualquier astro conocido. Su producción de energía está más cerca de la que se observa en los agujeros negros, por lo que los investigadores han concluido que se trata de uno joven, que está en pleno proceso de crecimiento y rodeado por una gran cantidad de gas. Las simulaciones hechas por los descubridores indican que, en lugar de alimentarse de fusiones nucleares como las estrellas, la luz y la irradiación que desprende provienen de este envoltorio denso de gas.
Un paso de gigante para conocer las guías que marcan la creación de estrellas
El hallazgo de este objeto cósmico debería permitir a los investigadores estudiar más a fondo los cuásares, oficialmente descritos como un objeto con apariencia estelar, que es una fuente muy potente de ondas radioeléctricas, pero también los núcleos extremadamente brillantes de ciertas galaxias, ya que están alimentados por un agujero negro supermasivo. Conocer más sobre estos elementos puede ser clave para entender qué hace que se puedan formar estrellas o que dejen de hacerlo, una variable que explica el destino de las galaxias y la formación o no de planetas.

