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Una nueva técnica de resonancia podría revolucionar la lucha contra el alzhéimer

El alzhéimer es una enfermedad que afecta a millones de personas cada año. Un nuevo estudio liderado por el Institut de Recerca Sant Pau ha podido identificar daños en la sustancia blanca del cerebro en etapas tempranas del alzhéimer. Con una nueva técnica de resonancia magnética (una métrica de resonancia magnética de difusión denominada PSMD, por las siglas en inglés de ‘peak width of skeletonized mean diffusivity’) los investigadores han podido analizar las alteraciones encontradas en la sustancia gris del cerebro, donde se localizan los cuerpos neuronales y donde se acumulan algunas de las lesiones más características de la enfermedad. El Dr. Alexandre Bejanin, jefe del grupo de Imagen y Envejecimiento Cerebral del IR Sant Pau y autor de correspondencia del trabajo, señala que «este estudio refuerza la idea de que la enfermedad de Alzheimer no afecta únicamente a la sustancia gris. La sustancia blanca también se altera de manera precoz y puede aportar información muy relevante sobre la progresión de la enfermedad».

Los resultados se obtuvieron a través del estudio de 496 participantes procedentes de dos cohortes de Sant Pau: la Down-Alzheimer Barcelona Neuroimaging Initiative (DABNI) y la Sant Pau Initiative on Neurodegeneration (SPIN) -de las cuales 150 personas eran cognitivamente sanas, 118 pacientes con alzhéimer esporádico y 228 adultos con síndrome de Down.

El síndrome de Down, una estrecha relación con el alzhéimer

Los autores del estudio señalan que en el caso del síndrome de Down se muestra que hay una acumulación muy temprana de patología amiloide y un riesgo muy elevado de desarrollar alzhéimer a lo largo de la vida, un hecho que convierte el síndrome de Down en una antesala de la enfermedad y un modelo único para estudiar las fases iniciales del alzhéimer. «El síndrome de Down nos ofrece una oportunidad única para estudiar fases muy iniciales de la enfermedad de Alzheimer, porque su evolución biológica es más predecible. Esto nos permite analizar cambios que, en la población general, son mucho más difíciles de detectar antes de que aparezcan los síntomas», concluye Benjamin.

La enfermedad de Alzheimer afecta a miles de personas cada año | Pixabay

El PSMD, la clave de todas las cerraduras

Los investigadores también analizaron la relación entre el PSMD y diferentes biomarcadores en líquido cefalorraquídeo y pudieron comprobar que este marcador tiene una asociación más consistente con el neurofilamento de cadena ligera (NfL), una proteína que se libera cuando se produce daño axonal. De hecho, los autores del estudio añaden que el PSMD se pudo relacionar con biomarcadores clásicos de la enfermedad de Alzheimer, como la beta-amiloide y la tau, y con marcadores de activación glial, inflamación, microhemorragias cerebrales e hiperintensidades de la sustancia blanca, un hecho que lleva a pensar que el daño en la sustancia blanca es multifactorial. La doctora Alejandra Morcillo-Nieto, primera autora del estudio e investigadora del grupo de Imagen y Envejecimiento Cerebral del IR Sant Pau, señala que «el daño de la sustancia blanca es multifactorial. Hay una interacción entre la patología propia del Alzheimer, la angiopatía amiloide cerebral, el daño axonal y otros procesos vasculares. Aún no sabemos qué aparece primero, si la alteración de la sustancia blanca favorece después la patología del Alzheimer o si es la patología del Alzheimer la que induce este daño. Probablemente hay una interacción entre ambas cosas».

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