Un nuevo estudio centrado en la obtención de proteína vegetal destinada a la alimentación humana muestra que el cultivo de habas puede convertirse en una alternativa totalmente sostenible, ya que este tipo de cultivo tiene un gran contenido proteico. El proyecto llamado FAVAPROT, desarrollado dentro del Programa de Cultivos Extensivos Sostenibles del IRTA, ha contado con la participación de ACTEL SCCL y SEMILLAS FITÓ SA como beneficiarios, NACTIVA como coordinador y IRTA como centro tecnológico y ha podido comprobar el potencial que tienen las habas como alternativa sostenible para la obtención de proteína vegetal para la alimentación humana.
Concretamente, los investigadores han analizado las propiedades de las habas estudiando el material vegetal disponible, la mejora de las prácticas de cultivo para la producción de grano y la viabilidad del cultivo, y lo compararon con aquellos tipos de cultivos de carácter extensivo y las metodologías de micronización y extracción de proteína del grano a escala de planta piloto, y lo hicieron a través de experimentos en la Tallada d’Empordà, Fornells de la Selva y Sucs, evaluando parámetros como la germinación, la duración de la floración, la susceptibilidad a enfermedades foliares, la altura de las plantas, el rendimiento, el peso de 1.000 granos y el contenido en proteína.

Unas diferencias claras
Los resultados del estudio pudieron demostrar que hay diferencias entre las variedades de haba y las zonas donde se realizaron los ensayos. En la Tallada d’Empordà la variedad Fabiola fue la más productiva aunque la Patagonia fue la que tenía un contenido en proteína más elevado. En Fornells de la Selva, en cambio, la variedad Prothabon 101 fue la más productiva, pero la Patagonia seguía siendo la más proteica. En Sucs se intercambian los roles y la variedad Vitabon es la que más produce mientras que la Prothabon 101 es la que más proteína generaba. En cuanto a la zona geográfica, las parcelas de cultivo de las comarcas gerundenses es donde se conseguía un rendimiento más elevado mientras que en Lleida la producción proteica era superior. Según señalan los investigadores, el cultivo de haba tiene un rendimiento inferior al de otros cultivos extensivos aunque el contenido proteico sea mucho superior.
