Un equipo de investigadores afirma, en un artículo publicado en el servidor de prepublicación ‘bioRxiv’, que ha conseguido obtener la información genética más antigua que se ha conseguido nunca de un antepasado de los humanos. Según explican, se trata de secuencias de proteínas de varios dientes de ‘Paranthropus robustus’ encuentros en Suráfrica y que tienen unos dos millones de años de antigüedad.
Estos datos genéticos son las más antiguas que se han conseguido nunca de un hominin y hacen atrasar el registro genético de nuestra familia hasta extremos que hace poco parecían impensables. De hecho, en el jefe de tanto de tiempo, los restos prácticamente se han convertido en piedra, y durante mucho de tiempo se ha considerado que las pocas secuencias que se podían recuperar no pueden ser muy útiles para resolver el rompecabezas de la evolución.

Extrayendo proteínas de muestras fósiles
El año pasado, unos investigadores consiguieron secuencias genéticas de muestras de permagel de dos millones de años de antigüedad, los restos de ADN más antiguas que se han conseguido nunca. En entornos más cálidos, pero, el ADN se degrada más rápidamente, es por eso que por el fragmento de código genético más antiguo de un hominin que se ha extraído nunca, correspondiendo a un neandertal de hace 400.000 años, fue el fruto de unos esfuerzos enormes.
A diferencia del ADN, pero, las proteínas son más resilientes y esto ha permitido que los registros se puedan remontar más atrás en el tiempo. Es así como, en este trabajo, los análisis de cuatro dientes de ‘P. robustus’ con espectrometría de masas han permitido observar centenares de aminoácidos al esmalte y hacer algunos descubrimientos relevantes.

La información permite distinguir machos de hembras
Por ejemplo, una de las proteínas que encontraron, la amelogenina Y, es producida por un gen del cromosoma Y, y su presencia a dos de las muestras permitió concluir que los dientes pertenecían a machos si bien, hasta entonces, uno de los ejemplares había sido clasificado como hembra por su medida. A los otros dos dientes, en cambio, se encontró la versión del cromosoma X del amelogenina, haciendo concluir que eran hembras.
Gracias a los aminoácidos secuenciados, se ha podido construir un árbol genealógico simple que demuestra que los ‘Homo sapiens’, los neandertales y los denisovanos son más próximos entre ellos que con el ‘Paranthropus’, aunque ya se sapigués. Sin embargo, poder construir un árbol evolutivo a partir de datos genéticos como estas podría ser una herramienta importantísima en el estudio del origen de los humanos, puesto que puede permitir colocar al lugar correcto algunas especies sobre las cuales planen dudas importantes.
Las proteínas del esmalte tienen algunas limitaciones en cuanto a la información que pueden aportar pero, sin embargo, poder establecer el sexo de los restos, por ejemplo, seria un adelanto importante para comprenderlas mejor. Además, en el futuro, quien sabe el que podrán llegar a decirnos.


