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Los alimentos ultraprocesados afectan el cerebro de los niños

Un nuevo estudio publicado en el portal científico JAMA Network Open muestra que el cerebro de los niños que consumen más alimentos ultraprocesados pueden volverse más sensibles a las señales alimentarias cuando los niños consumen más de este tipo de alimento. Según advierten los autores del estudio, los ultraprocesados son alimentos diseñados para ser muy sabrosos y prácticos entre otros aspectos, y se elaboran con grandes cantidades de productos artificiales como edulcorantes artificiales, colorantes y otros ingredientes artificiales que no se suelen utilizar en la cocina doméstica.

Unos alimentos ultraprocesados que son ingeridos por humanos que todavía tienen el cerebro en desarrollo y, por tanto, es susceptible a cambios derivados por la alimentación y consumo de elementos ‘no naturales’. A través del estudio de 46 niños de entre siete y diez años enmarcado en un estudio sobre diabetes y obesidad pudieron observar el efecto que tenía la comida ultraprocesada en el cerebro de los niños.

Activa la región cerebral de recompensa y motivación

Los autores del estudio sometieron a los niños a resonancias magnéticas en las cuales observaban imágenes de alimentos apetitosos como pueden ser patatas o galletas y se recogían los datos conjuntamente con los de la dieta que seguían, el índice de masa corporal (IMC), el porcentaje de grasa corporal y el diámetro de la cintura para volver a medir, al cabo de un año, el IMC, el porcentaje de grasa y el diámetro de la cintura. En el caso de los niños que más alimentos ultraprocesados consumían, sus cerebros mostraron una respuesta más elevada en una región cerebral implicada en los procesos de recompensa y motivación. Una respuesta que, además, también se acompañaba con características físicas, ya que estos mismos niños también estaban asociados a un índice de masa corporal (IMC) y porcentaje de grasa corporal más elevado después de un año.

Los ultraprocesados influyen en el cerebro | Pixabay
Los ultraprocesados influyen en el cerebro | Pixabay

«En este estudio de cohorte de niños con un peso saludable, una mayor ingesta habitual de UPF se asoció con respuestas estriatales más elevadas dorsales a las indicaciones alimentarias y aumentos prospectivos de la adiposidad. Estos hallazgos sugieren que las respuestas cerebrales relacionadas con la recompensa pueden estar implicadas en la asociación entre el consumo de UPF y el aumento de adiposidad durante la infancia», señalan los investigadores.

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