Dos nuevos estudios liderados por el Institut de Recerca Biomédica Catalunya Sud (IRB CatSud) muestran que la dieta y los hábitos de vida pueden marcar el futuro de la mente de los adolescentes, ya que impacta en el desarrollo cognitivo. El estudio The Association Between the Mediterranean Diet and Fatty Acids in Red Blood Cells of Spanish Adolescents ha analizado cuál es la relación entre el seguimiento de la dieta mediterránea y el tipo de grasas presentes en la sangre de los adolescentes, mientras que el estudio Red Blood Cell Fatty Acid Patterns and Cognitive Functions in Adolescents se centra en la relación entre las grasas presentes en la sangre de los adolescentes y diferentes capacidades cognitivas, como el razonamiento, la memoria y la toma de decisiones.
El seguimiento de la dieta mediterránea es un aspecto clave
Según señalan los investigadores, el consumo de alimentos incluidos dentro de la dieta mediterránea, como frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva, frutos secos y pescado, está asociado con una mejor absorción de los nutrientes esenciales que necesita el cuerpo para su funcionamiento y el funcionamiento del cerebro. Los autores del estudio detallan que la dieta mediterránea tiene un alto contenido en grasas omega-3, una grasa poliinsaturada esencial que el cuerpo no puede producir por sí mismo y que contribuye al equilibrio de las neuronas y a la prevención del daño por la oxidación, y hace que haya una composición de grasas más saludable a lo largo de las diferentes etapas de la vida.
De hecho, el impacto de las grasas es lo más destacable, ya que los investigadores señalan que los adolescentes con niveles más altos de omega-3 tienen un mejor razonamiento y toma de decisiones, dos aspectos cognitivos que se desarrollan con especial intensidad durante la adolescencia y que son altamente susceptibles a otros factores biológicos como el estilo de vida, la dieta o los hábitos.

La forma de vida, el otro gran factor
Según alertan los investigadores este desarrollo cognitivo también se ve afectado por el bienestar psicológico y la forma de vida que puedan llevar los adolescentes. Un tercer estudio con el título Frontiers in Psychology –Exploring the interplay of neuropsychological functions, psychological wellbeing, and lifestyle through principal component analysis: a comprehensive study muestra que aquellos adolescentes con consumos elevados de alcohol y de tabaco y que presentan un bienestar emocional claramente inferior a la media presentan unos resultados cognitivos en los cuales se indica más síntomas de TDAH. En cambio, aquellos adolescentes que estaban más en contacto o eran practicantes habituales de actividad física mostraban conexiones positivas con la toma de decisiones y la regulación emocional.
El investigador principal de NeuroÈpia, Jordi Julvez, y uno de los autores del estudio, Nicolas Ayala-Aldana, señalan que los resultados de estos estudios ponen el foco en cuál es la importancia de la promoción de buenos hábitos alimentarios y un estilo de vida saludable durante la adolescencia, una combinación que permite favorecer el desarrollo cognitivo de los más jóvenes.
