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La crisis de la vivienda afecta a la salud mental de los jóvenes

El último informe elaborado por el Consejo de la Juventud de España, Fad Juventud y Oxfam Intermón muestra que los tentáculos de la crisis de la vivienda no solo afectan el día a día de los jóvenes sino que repercuten directamente en la salud mental. Según los resultados de este informe, el 42% de las personas entre 25 y 34 años afectadas por la crisis de la vivienda califican su salud mental como regular o mala. En el informe se «pone de manifiesto» que la crisis de la vivienda tiene varios grados de afectación y que la situación que provoca junto con la precariedad laboral supone una peor percepción de la salud mental entre los más jóvenes, un hecho al cual se debe sumar el freno a los proyectos de vida y expectativas de futuro que puede tener este segmento poblacional. Una afectación a la salud mental que también entiende de ingresos, ya que aquellas personas que destinan más del 50% de sus ingresos a este gasto tienen una incidencia de mala salud dos veces por encima de la percibida.

Según los autores del estudio, la población más joven del país debe destinar «de manera sostenida» entre el 40 y el 50% de los ingresos a pagar la vivienda, una cifra que sobrepasa el umbral recomendado del 30%. En declaraciones recogidas por la ACN, Andrea González Henry, presidenta del CJE, asegura que los datos que se muestran en el informe demuestran que los jóvenes no solo se juegan «una cuestión material, nos va la vida y la salud en poder acceder a una vivienda digna». «Las soluciones no pueden ser solo sanitarias; no podemos responder con más psicólogos a un problema que tiene la raíz en alquileres que se comen nuestra capacidad de ahorro, en salarios que no llegan y en una generación que ha normalizado la incertidumbre como forma de vida», añade.

Los factores que influyen

El estudio determina que la salud mental de los más jóvenes no solo se ve afectada por la crisis de la vivienda. De hecho, la estabilidad emocional del sector más joven de la sociedad está expuesta a otros factores como son la precariedad y la inestabilidad laboral, dos actores que suponen una carga sobre la salud psicológica de los más jóvenes. De hecho, en el estudio se detalla que el 63,5% de la población joven que se encontraba en situación de carencia material extrema sufrió algún tipo de problema psicológico, en contraposición al 52,4% de la que no presenta ninguna privación. El informe muestra, además, que aquellas personas que tienen problemas para ahorrar muestran más síntomas de malestar psicológico y aquellos jóvenes con carencia material extrema expresaban padecer soledad no deseada con frecuencia en el 39,8% de los participantes, una cifra que cae radicalmente en aquellos que no padecen estas dificultades materiales de los cuales solo el 19,6% asegura padecer soledad no deseada con frecuencia.

Carteles de pisos en venta en una inmobiliaria de Cadaqués | Gemma Tubert (ACN)
Carteles de pisos en venta en una inmobiliaria de Cadaqués | Gemma Tubert (ACN)

Julia García, coautora del informe y experta en desigualdades y juventud de Oxfam Intermón, alerta que «para muchas personas jóvenes, la vivienda marca decisiones vitales: con quién viven, qué intimidad pueden tener, cuánto tiempo pueden sostener un alquiler o hasta qué punto pueden imaginar un proyecto de vida propio». «La crisis de la vivienda se ha convertido en un factor estructural de desigualdad que afecta su salud mental, sus relaciones y sus expectativas de futuro», concluye,

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