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Jugar con tu perro es la interacción que más refuerza el vínculo emocional

Los perros son los animales más populares del mundo por su estrecha y fuerte conexión con los seres humanos. Una conexión que se debe trabajar. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Linköping, en Suecia, publicado en el portal científico Royal Society Open Science, muestra que la actividad que más refuerza y genera una buena conexión con el perro es jugar al menos unos minutos al día, una actividad lúdica que tiene un gran impacto positivo para el vínculo emocional entre el humano y el perro, que se refuerza con el juego y no con los entrenamientos convencionales para perros, según los investigadores.

Los autores del estudio señalan que el juego puede parecer un aspecto simplemente neutro o común, pero tiene un gran impacto, ya que incluso los perros en edad adulta y los más mayores juegan con sus dueños y mantienen una gran conexión, aunque la mayoría de los estudios nunca tengan en cuenta o utilicen la función del juego como un aspecto clave en cuanto a las emociones y la canalización de estas en los animales.

Un experimento con tres grupos de parejas de dueño y perro

Los investigadores hicieron que los dueños de los perros respondieran un cuestionario exhaustivo sobre la relación de los dueños con sus mascotas. Una vez respondidas las preguntas, dividieron las parejas de dueño y perro en tres grupos. El primero de estos grupos debía jugar más tiempo de lo habitual, otro grupo debía entrenar más de lo habitual y ofrecer golosinas a los perros, mientras que otro grupo mantendría su actividad habitual para luego volver a responder el mismo cuestionario después de las diversas actividades.

Una división en tres grupos que mostró cómo los perros que habían jugado más tiempo de lo habitual con sus dueños mostraban un vínculo emocional más fuerte y estable. Este refuerzo, en cambio, no se reprodujo en los otros dos grupos, en los que los perros no mostraron ninguna mejora del vínculo emocional con su dueño.

Los autores del estudio señalan que, en el caso de los perros y dueños que siguieron un entrenamiento convencional, la falta de mejora fue motivada por la diferencia de la actividad. El juego lúdico no tiene ningún objetivo, finalidad, ni recompensa, de manera que entonces la relación con el dueño se convierte en una conexión emocional pura, sin ninguna interferencia; algo que no ocurre en el entrenamiento, ya que este tipo de actividad implica que los dueños imponen un objetivo, una finalidad para llevar a cabo la actividad, y se trata de una actividad totalmente pautada y estructurada en la que una vez finalizada se le ofrece una recompensa al perro, es decir, el movimiento y la interacción vienen motivadas por un objetivo y recompensa finales.

La comunicació en els gossos pot canviar molt | pixabay
La comunicación en los perros puede cambiar mucho | pixabay

El impacto de los dueños sobre sus perros

Según señala la investigadora de la universidad sueca y una de las autoras del estudio, Lina Roth, el experimento demuestra que lo más importante es encontrar un juego con el cual el perro responda positivamente y que el tiempo de juego se vuelva agradable, un hecho que permitirá crear una relación más estrecha y un vínculo emocional más fuerte.

No basta con lanzarle una pelota. Como queríamos comprobar la interacción social entre perro y humano, los juegos que propusimos en el estudio fueron perseguirse entre ellos, esconderse y buscar o burlarse un poco del perro con los dedos. No es necesario mantener el juego durante mucho tiempo, se trata más de prestar atención al comportamiento del perro. Unos minutos de vez en cuando parece que marcan una gran diferencia”, añade Roth.

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