Después de siglos encontrando restos fosilizados de trilobites, finalmente se han descubierto unas quen han permitido, por primera vez, encontrar pruebas concluyentes de su alimentación. En un artículo publicado en la revista ‘Nature’, un equipo de investigadores explica cómo el análisis en 3D de unos fósiles de una especie de estos animales ha permitido detectar los restos de sus últimas comidas, que quedaron al sistema digestivo y que incluyen animales con caparazón, erizos y estrellas de mar y otros animales de los fondos marinos.
Un grupo de animales enorme y que existió durante mucho de tiempo
Estos alimentos fueron descubiertos, parcialmente digeridos, cuando los investigadores observaron un escáner en tres dimensiones de alta resolución de un ejemplar de ‘Bohemolichas incola’, una especie conocida pero relativamente poco habitual de trilobite que vivió aproximadamente hace 465 millones de años. Este grupo de animales, que existió hace entre 520 y 252 millones de años, fueron uno de los principales componentes de la fauna marina durante muchísimo tiempo, y es por eso que no solo se han encontrado muchísimos restos sino que se diversificaron lo suficiente como porque, a día de hoy, conozcamos más de 20.000 especies.

Los contenidos de su estómago dicen qué y como comía
Por el estado en que se encontraban los contenidos del estómago de este ejemplar, los investigadores concluyen que los animales eran bastante pequeños como porque lo trilobit se los tragara enteros. Además, a diferencia del que se cree otras especies de trilobit, esta en concreto no tenía un trato digestivo dual, dando información directa de su fisiología, la manera como se alimentaban y, también, las posibles diferencias que podría haber habido entre especies y a lo largo de los centenares de millones de años que van existr como grupo.
La manera como estaban agrupadas los restos al tubo digestivo del trilobit, además, también apunta que cuando murió se había estado alimentando de manera continua, probablemente ‘barriendo’ el fondo marino buscando restos rotos de animales con caparazón y digiriendo los tejidos blandos que todavía tuvieran enganchados. Y como que los caparazones ricos en calcio no habían sido disueltas, se cree que su aparato digestivo debía de ser alcalino o tener un pH neutral para impedir que todo este calcio pasara a su torrente sanguíneo.

