Un estudio de más de 1.000 hombres daneses y publicado en la revista ‘Human Reproduction’ señalan que el porcentaje de grasa corporal de un hombre puede ser un indicador más fiable sobre su salud reproductiva que el índice de masa corporal (IMC). Los investigadores señalan que un porcentaje de grasa corporal más elevado estaba asociado con un número más bajo de espermatozoides y a cambios en el equilibrio de los niveles de testosterona. De hecho, los autores del estudio destacan que incluso los hombres con un IMC normal, pero con un alto porcentaje de grasa corporal mantenían estas asociaciones.
El doctor Nis Brix, primer autor del estudio y profesor asociado del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), señala -en declaraciones recogidas por Europa Press- que el estudio «reveló que los hombres con un alto porcentaje de grasa corporal generalmente presentaban recuentos de espermatozoides más bajos que aquellos con un porcentaje normal de grasa corporal, y también tendían a tener un menor volumen de semen y una menor concentración de espermatozoides». «Esto sugiere que la medición del porcentaje de grasa corporal podría identificar a hombres con el riesgo de problemas de salud reproductiva que no serían identificados únicamente con base en el IMC», añade.
Un cambio en la comprensión de la salud reproductiva
A través del estudio del porcentaje de grasa corporal, y la medida del IMC y la relación cintura-altura, muestras de sangre, semen, medida de los testículos y un cuestionario sobre los hábitos de salud. A través de estos datos los investigadores dividieron a los hombres en cuatro categorías como bajo (menos del 8% de grasa), normal (8-19%), alto (20-24%) y muy alto (25% o más). Los resultados mostraron que aquellos con un porcentaje normal de grasa corporal tenían un 23% más de espermatozoides en comparación a los hombres con un porcentaje alto de grasa y los hombres con porcentajes muy altos de grasa corporal presentaban un recuento de espermatozoides un 15% menor.

Según los investigadores también se detectaron niveles más bajos de globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) y testosterona mientras que los niveles de hormona luteinizante, estradiol e índice de andrógenos libres aumentaban, un hecho que supone una alteración en las hormonas reproductivas masculinas, mientras que también se observó un volumen y concentración de semen más bajos, pero, en cambio, no pudieron encontrar un patrón en cuanto a la movilidad, morfología y volumen testicular. «Los estudios futuros deberían confirmar nuestros hallazgos en otros grupos, en particular en hombres con un IMC normal», añade un Brix que destaca que «deberían investigar por qué un porcentaje más elevado de grasa corporal puede reducir el recuento de espermatozoides. Esto podría ayudar a identificar a los hombres en riesgo de forma más temprana y orientar futuras estrategias para mejorar la fertilidad masculina».
