Dos supervolcanes que hace mucho de tiempo que están dormidos podrían estar empezando a despertarse. Esto apuntan dos estudios publicados recientemente a ‘Communications Earth & Environment’ y ‘Science Advances’ que han estudiado, respectivamente, los Campe Flegrei, en el noroeste de Nápoles (Italia) y la Long Valley Caldera del este de California, en los Estados Unidos. De momento, pero, los científicos afirman que no hay razones para preocuparse.
Durante los últimos meses, alrededor de los Campi Flegrei ha habido más de un millar de pequeños terremotos que han hecho pensar que, cinco siglos después de la última erupción, este volcán podría volver a activarse. Prácticamente en el otro jefe de mundo, a la Long Valley Caldera, se está produciendo una situación similar y además, durante las últimas décadas, se ha detectado que el suelo se está deformando.

Los supervolcanes
Sin embargo, parece que no hay peligro de erupción inmediata. El hecho, pero, es que ambos supervolcanes son calderas, depresiones creadas hace muchísimo tiempo por erupciones cataclísmicas, y su comportamiento es mucho más difícil de predecir que el de los volcanes en forma de montaña. Así pues, la actividad sísmica puede ser un indicio importante, pero sacar el intríngulis es un proceso muy complejo.
A pesar de que los supervolcanes reciben este este nombre porque en algún momento han expulsado más de 1.000 kilómetros cúbicos de material, y que los dos que ocupan los estudio mencionados podrían provocar grandes explosiones, esto no quiere decir que tenga que pasar forzosamente. Sin embargo en la zona de Nápoles, próxima a los Campi Flegrei, se han trazado planes de evacuación para sacar de la región décimas de miles de personas en poco tiempo si es necesario.

Lo Campe Flegrei está levantando el suelo de la región
En el caso de este volcán, la última vez que entró en erupción fue en 1538 y, por el que se sabe, una de las explosiones más grandes que ha causado nunca fue hace unos 39.000 años. En estos momentos, los terremotos han ido haciendo levantar el nivel del suelo, cosa que podría afectar los edificios del pueblo de Pozzuoli, a unos 30km de Nápoles.
Durante el último periodo de actividad sísmica del volcán, de hecho, en 80, el suelo de la población se levantó casi dos metros en solo dos años, pero finalmente no hubo ningua erupción. Sin embargo, hay diferencias importantes con la situación actual, en que el suelo se ha levantado algo más de un metro, es decir la mitad, y en un periodo mucho más largo, 20 años en vez de dos. Esto podría querer decir que la estructura de la corteza volcánica está cambiando.
De hecho, según el último estudio, la corteza del Campi Flegrei se está debilitando, cosa que puede hacer más probable una rotura, si bien esto no quiere decir forzosamente que haya una erupción. Por si acaso, pero, se está haciendo un seguimiento esmerado por si la situación se vuelve más peligrosa y hay que poner en marcha planes de evacuación en cualquier momento.

La Long Valley Caldera podría estar enfriándose
Casi a la otra banda del mundo, la Long Valley Caldera también ha vivido un aumento de la actividad sísmica durante los últimos 40 años, pero los científico están más tranquilos porque hay indicios que el magma que hay debajo se ha ido enfriando y, por lo tanto, es mucho menos probable que haya una erupción.
En este último estudio, que ha presentado una nueva manera de recoger datos acústicos con cables de fibra óptica, los investigadores no descartan completamente que se pueda producir, pero apuntan que hay una estructura de roca sólida cubriendo la cámara de magma que, probablemente, las está impidiendo.
El nuevo sistema, además, que produce imágenes del subsuelo en otra resolución, se podría usar en otros sistemas volcánicos para comprender mejor como funcionan. Esto es especialemnt importando porque los sistemas de predicción de erupciones tienen fiabilidades diferentes según el tipo de volcán y como de bien lo conocemos, y con estos datos se podría mejorar la comprensión de los mecanismos internos que los cambiaron, provocar terremotos y, a veces, empezar a expulsar magma o incluso estallar.
