Un equipo de investigadores ha conseguido, por primera vez, observar como los peces martillo desarrollan su cabeza característica. Hasta ahora no se había conseguido, y por fin, tal como explican los científicos en un artículo publicado en la revista ‘Developmental Dynamics’, se ha podido descubrir en qué momento se forma su rasgo más distintivo, que es en el ninguno de unos dos meses del desarrollo embrioniari.
Un tiburón muy popular pero con misterios escondidos
La cabeza ancha y aplanada, con un ojo gigante a cada lado, ha convertido los peces martillo en uno de los tiburones más conocidos del mundo. A diferencia de la mayoría de peces, estos animales son vivíparos, es decir, que paren crías vivas en vez de poner huevos. Sin embargo, observar el desarrollo ha sido muy difícil en todas las aproximadamente 10 especies de peces martillo que existen.

Descubriendo el secreto del martillo
Para poner remedio a este vacío de conocimiento científico, un equipo de biólogos del desarrollo se alió con un grupo de investigadores centrados en el conocido como tiburón bonete (‘Sphyrna tiburo’), una especie relativamente pequeña y que tiene una cabeza relativamente grande incluso para estos animales.
El grupo rastreó estos tiburones, que viven a las aguas del golf de México y de la costa este de los Estados Unidos, y consiguió embriones vivos de todas las edades. Los científicos van preservar estos embriones usando varias técnicas y, después, obtuvieron imágenes que imitan el que serían los diversos estadios del desarrollo, consiguiendo finalmente descubrir en qué momento se los forma su cabeza característica.

Detalles que llevan a continuar investigando
Así es cómo han descubierto que, a pesar de que la cabeza del tiburón se forma bastante pronto, el martillo no empieza a aparecer hasta unos dos meses más tarde, en mitad del proceso de gestación. El cartílago que se convierte en el martillo aparece primero cerca de la nariz en desarrollo y se expande de manera lateral. Los investigadores creen que es probable que los otros miembros de grupo sigan el mismo proceso, y se planteen hacer una pasa más y empezar a investigar cuáles son los genes involucrados en la formación de su cabeza tan distintiva.
