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Crean un plástico biodegradable a partir de una bacteria

La contaminación por plásticos y la sobreproducción de estos materiales suponen todo un reto ambiental e industrial. Esta sobreproducción también alimenta la contaminación, ya que millones de toneladas de plástico terminan siendo vertidas al medio ambiente o incineradas, generando una gran huella ambiental. Una investigación liderada por la Universidad de Barcelona podría haber dado con la clave para acabar con esta problemática, ya que han podido crear un bioplástico biodegradable de alto valor industrial —el polihidroxibutirato o PHB— a partir del almidón sin procesar de la patata.

Los investigadores han utilizado como plataforma de pruebas la bacteria Bacillus subtilis, la cual definen como un microorganismo seguro, como plataforma para producir el PHB. Los autores del estudio señalan que esta presencia bacteriana es totalmente necesaria porque «la producción comercial de PHB requiere huéspedes microbianos que no sean patógenos y que sean genéticamente tratables, de crecimiento rápido, metabólicamente resistentes y capaces de utilizar diversas fuentes de carbono». Sin embargo, señalan que hasta ahora el potencial de esta bacteria para producir este plástico era totalmente desconocido.

Modificar genéticamente la bacteria para conseguir bioplásticos sostenibles y económicos

Gracias a técnicas de ingeniería genética basadas en CRISPR-Cas9 -una herramienta destinada a la modificación genética- los investigadores rediseñaron el metabolismo de la bacteria para favorecer y mejorar la producción del biopolímero, haciendo que el B. subtilis generara una plataforma grampositiva segura para poder producir el plástico a partir del almidón sin procesar.

Los bioplásticos son una de las industrias del futuro y por eso los inversores se están volcando | Wikimedia Commons
Los bioplásticos son una de las industrias del futuro y por eso los inversores se están volcando | Wikimedia Commons

Según destacan los autores del estudio, el PHB presenta grandes ventajas en comparación con los plásticos convencionales que se derivan del petróleo, ya que el PHB es un «biopolímero renovable que ayuda a cerrar parcialmente el ciclo del carbono y minimizar la acumulación de residuos persistentes en ecosistemas terrestres y marinos». De hecho, esta capacidad para ser sostenible se ha estudiado con los análisis ambientales y estudios de ciclo de vida en los cuales se señala que aquellos bioplásticos de origen biológico como el que ha centrado la investigación tienen la capacidad de generar una huella de carbono mucho menor que la de otros plásticos menos contaminantes o la de los convencionales. Los investigadores aseguran que «tecnologías como esta representan una oportunidad real de transformar un problema ambiental en un recurso de valor añadido, y contribuyen a una economía más circular y descarbonizada».

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