El exceso de colesterol y la diabetes son dos de las afecciones de salud más habituales en Cataluña. Dos afecciones que pueden estar muy ligadas tal como ha señalado un nuevo estudio liderado por investigadores del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), del Hospital de Sant Pau y del CIBERDEM, publicado en la revista Frontiers in Endocrinology, y que muestra que el riesgo cardiovascular residual -el riesgo elevado de enfermedad cardiovascular que los pacientes con diabetes tipo 1 pueden mantener con un buen control glucémico y niveles de colesterol aparentemente normales- y los niveles de colesterol, ya que los investigadores señalan que las personas afectadas con la diabetes tipo 1 «presentan un aumento de las lipoproteínas de baja densidad pequeñas y densas (sdLDL), un tipo de colesterol LDL formado por partículas más pequeñas que se acumulan con más facilidad en las paredes de las arterias», un hallazgo que demuestra la conexión entre las dos afecciones.
Según señalan los investigadores, el hallazgo muestra cuál es la explicación «mecanicista» a este riesgo cardiovascular residual y demuestra cómo se debe ir más allá en las medidas habituales para controlar el colesterol. En total, los autores del estudio analizaron el perfil lipídico de 69 pacientes diagnosticados con diabetes tipo 1 de larga evolución y que durante más de 2 décadas habían sufrido la enfermedad, pero mantenían un buen control glucémico y lo compararon con otro grupo de personas sin diabetes.
El colesterol, un aspecto clave
Los autores del estudio señalan que aquellos pacientes con diabetes presentaron niveles más bajos de colesterol LDL total, pero una concentración más elevada de sdLDL y una proporción mayor de este tipo de partículas, unos hechos que para los investigadores «indican que el perfil lipídico convencional puede dar una falsa sensación de seguridad en algunos pacientes con diabetes tipo 1. Aunque las cifras sean correctas», tal como señala la doctora Helena Sardà, primera autora del estudio e investigadora del grupo de investigación de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del IR Sant Pau.

Además, los resultados del estudio apuntan que la administración de insulina por vía subcutánea hace que se distribuya de forma diferente a la insulina fisiológica y tiene menor efecto directo sobre el hígado, por lo que se podría modificar la forma en que se producen y transforman las lipoproteínas y favorecer la aparición de estas partículas más pequeñas.
