Los Pirineos catalanes se calientan y lo hacen de manera especialmente intensa en determinadas altitudes de montaña. Los primeros resultados de un estudio del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) constatan que la temperatura ha aumentado alrededor de dos grados desde principios de siglo en las cotas intermedias del Pirineo, con un incremento aún más marcado durante los meses de invierno. El estudio, que analiza la evolución de las temperaturas entre 2002 y 2025, muestra que el calentamiento se produce a todas las altitudes, pero que es especialmente acusado entre los 1.500 y los 2.200 metros. En este intervalo, las temperaturas mínimas han aumentado más que las máximas, mientras que el incremento invernal es el más destacado de todo el año.
El Meteocat explica que este patrón, conocido como calentamiento diferencial según la altitud, ya se ha observado en otros macizos montañosos del mundo, pero que hasta ahora no se había podido demostrar en el Pirineo. Los resultados apuntan, por tanto, que el calentamiento no se distribuye de manera uniforme en la montaña.
Menos días de helada y más de verano
Una de las posibles explicaciones de este comportamiento es el retroceso de la nieve. Según el Meteocat, es precisamente en estas cotas intermedias donde la reducción de la cubierta nival es más evidente. La nieve refleja parte de la radiación solar y contribuye a mantener temperaturas más bajas, de modo que su desaparición puede favorecer un calentamiento más rápido del terreno. Por debajo de estas altitudes, la nieve es más escasa y esporádica, mientras que en las cotas más elevadas la cubierta nival sigue siendo más persistente durante el invierno y puede prolongarse hasta el otoño o la primavera. El organismo apunta que esta diferencia podría estar relacionada con el hecho de que el calentamiento sea más intenso en la zona intermedia, aunque el estudio aún es preliminar.

Los datos también muestran una transformación más general del clima pirenaico. Un segundo estudio presentado por el Meteocat constata que el macizo pierde unos tres días de helada por década y gana casi cinco días de verano en el mismo periodo. En comparación con la situación de mediados del siglo XX, los Pirineos tienen ahora una veintena de días menos con temperaturas mínimas por debajo de cero y más de un mes adicional de días con máximas superiores a los 25 grados. Los resultados se han presentado este lunes en la Vall de Núria, en el marco de las jornadas técnicas del proyecto europeo Life Pyrenees4Clima. Los datos sirven para profundizar en el impacto del cambio climático sobre los ecosistemas de montaña y en la evolución futura de la nieve y de las temperaturas en el Pirineo.
