El Atlas de la Vulnerabilidad elaborado por el think tank Trescientosmil y el Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center señala cuáles serán las cuatro poblaciones catalanas más afectadas por el incremento de los días con olas de calor entre ahora y el año 2050. Esta herramienta ha analizado más de 160 municipios del estado español con más de 40.000 habitantes, combinando proyecciones climáticas para el horizonte 2000-2050 con diferentes indicadores del entorno urbano y socioeconómico.
Según indican los investigadores, el promedio de días con olas de calor se triplicará a lo largo de los próximos 25 años y esto supondrá que las ciudades y los edificios necesitarán más refrigeración en los hogares y crecerá la demanda de esta en cerca de un 70%, un hecho que, a su vez, hará aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero, el efecto isla de calor y la desigualdad energética y económica.
Los autores del estudio advierten que en los entornos urbanos las condiciones climáticas empeorarán y esto afectará también a los edificios, un hecho que supondrá que las viviendas tengan que soportar unas condiciones para las que no están preparadas y donde, en muchos casos, sus habitantes no tienen los recursos necesarios para climatizarlas y adaptarlas al nuevo clima. Una mezcla de factores que implicará un aumento de los riesgos para la salud, más consumo energético y que se amplíen las desigualdades y la pobreza energética. En el estudio los autores advierten que el patrón geográfico observado muestra que en el sur del estado español habrá una necesidad mayor de refrigeración y en el litoral catalán y en las Islas Baleares aumentarán las olas de calor, mientras que en el norte de la península, en la costa atlántica, confluirán ambos factores aunque serán moderados.
Las poblaciones catalanas del ránking
En el ránking donde esta conjunción de factores impactará más hay varias catalanas. De hecho, las ciudades de Cataluña, sobre todo del litoral, serán las más afectadas por estos hechos, ya que el mayor número de días de olas de calor en el estado español se producirá en Cataluña. Castelldefels será la población más afectada, pero los cuatro primeros lugares los completan ciudades catalanas como Vilanova i la Geltrú (2ª posición), el Prat de Llobregat (3ª) y Gavà (4ª). La representación catalana en la evolución de las olas de calor será amplia, ya que entre las 10 ciudades más afectadas estarán Viladecans (7ª posición), mientras que en las 50 más afectadas se encuentran Badalona (19ª), Barcelona (24ª), Mataró (29ª). La representación catalana la completan las otras tres capitales catalanas: Tarragona (92ª), Lleida (101ª), Girona (103ª) y ciudades importantes como Sabadell (104ª) y Reus (127ª).
El atlas, sin embargo, muestra que las olas de calor y las necesidades de refrigeración adquiridas a consecuencia de esta evolución climática no siguen un patrón territorial. Las ciudades catalanas no aparecen en los lugares más altos en los que aumentará la demanda de refrigeración; un ránking que casi dominan por completo Andalucía y puntos del interior del estado español. Ante esto los autores del estudio señalan que en Cataluña el reto llega, por otro lado, ya que las condiciones climáticas del país no son excesivamente duras desde el punto de partida y esto hará que la demanda de refrigeración no será el reto principal, sino que lo será la frecuencia e intensidad de las futuras olas de calor.

Una situación opuesta a la registrada en las ciudades andaluzas, porque estas parten de un clima más desfavorable desde un inicio y esto hará que la demanda de refrigeración y adaptación de los edificios sea el gran reto a afrontar. A pesar de todo, los autores del estudio añaden que la vulnerabilidad de las ciudades y las poblaciones ante estas temperaturas extremadamente cálidas no solo se evalúan desde un punto de vista de la evolución climática, sino que los recursos disponibles también definen la capacidad de estas ciudades.
El cambio climático sí entiende de clases
En Cataluña los investigadores señalan que en Barcelona hay una renta elevada, un parque residencial relativamente favorable y el mejor acceso al suministro cotidiano de entre los municipios analizados, un hecho muy favorable para la adaptación ante estos nuevos fenómenos. En cambio, en Santa Coloma de Gramenet hay una de las rentas más bajas y uno de los peores indicadores de la vivienda, un hecho que también se replica en L’Hospitalet de Llobregat y en Badalona, lo que las convierte en ciudades extremadamente expuestas a estos cambios climáticos y de consumo. En cambio, Sant Cugat del Vallès presenta una de las rentas más altas del estado, buenos resultados del verde urbano y un fácil acceso a los servicios, motivos por los cuales es una de las ciudades con más capacidad de adaptación al nuevo clima.
