Cataluña enfrenta retos climatológicos casi constantes. El pasado miércoles las fuertes lluvias y tormentas sacudieron un país en el cual este tipo de fenómenos climatológicos ponen a prueba las estructuras y también los sectores económicos. Uno de estos es el de la cosecha de sal del delta del Ebro, la cual se ve comprometida por culpa del cambio climático y la irregularidad de la lluvia derivada de este.
Las lluvias en el arco mediterráneo han sido tradicionalmente de carácter equinoccial, concentrándose durante el otoño y la primavera, aunque en los últimos años los efectos del cambio climático han alterado el régimen de lluvias haciendo que descarguen grandes cantidades de precipitación en épocas inusuales, convirtiendo las lluvias en un fenómeno irregular e impredecible durante el año, un hecho que afecta directamente las cosechas y las explotaciones de sal. El maestro de aguas de la explotación de Infosa -una empresa que gestiona las salinas de la punta de la Banya, Mateu Lleixà, alerta que «ahora, lo que te puede llover en dos meses te cae en un día. Los últimos años no ha sido extraño que caigan 150 o 200 litros en un par de días. Esto ha cambiado y no sabes cuándo lloverá».
Menos sal recogida y una amenaza que viene del cielo
Este año la campaña de recogida de sal ha recolectado 80.000 toneladas, una cifra por debajo de la media habitual, mientras que la producción de sal se ha elevado hasta las 27 toneladas, por encima de las 20 toneladas de media habitual. Una producción de sal que se puede ver favorecida por el cambio climático, ya que unas temperaturas más altas pueden generar una evaporación más intensa. Lleixà destaca que «cuanta más evaporación tenemos, más susceptible es de condensarse y esto puede acabar precipitando mucho más», aunque alerta que «el tiempo no lo podemos controlar y nos puede complicar más o menos el trabajo».

Unas cosechas y producciones de sal, sin embargo, que se convierten precisamente por esta volatilidad del tiempo en una estrella a merced de las ráfagas de viento, ya que en caso de lluvias abundantes fuera de temporada o al revés, momentos de escasez de lluvia y altas temperaturas, tanto la cosecha como la producción pueden experimentar cambios drásticos.
