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La calor nocturna en Barcelona mata más que la diurna

Dos nuevos estudios del Centro de Política del Suelo y Valoraciones (CPSV) de la Universidad Politécnica de Cataluña señalan que las altas temperaturas nocturnas son la principal causa de muerte por calor en la ciudad de Barcelona, incluso superando las altas temperaturas diurnas. Según los autores de los estudios, las temperaturas mínimas han aumentado drásticamente en el período entre 1971 y 2025 y ya son 3,87° más elevadas que al inicio de la serie histórica, y lo atribuyen al efecto de isla de calor urbana nocturna. «La gente no muere en Barcelona por la ola de calor durante el día, sino que muere por la noche porque no puede recuperarse», alerta el profesor del CPSV y docente de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), Josep Roca.

De hecho, Roca destaca que las previsiones indican que en Barcelona se podrían llegar a registrar temperaturas nocturnas superiores a los 30 grados de «manera habitual» hacia el año 2050. Un hecho por el cual reclama a las administraciones que adapten el espacio público y las viviendas hacia un nuevo escenario en el cual las temperaturas sean cada vez más altas, ya que no hay un enfriamiento durante la noche que pueda paliar los efectos del calor diurno.

Un peligro para la salud poco controlado y que afecta a los más mayores

Unas temperaturas extremadamente altas durante la noche, las cuales los investigadores alertan que el calor nocturno se trata de un «asesino silencioso». Aunque no tenga un impacto directo sobre la sensación de las personas, esta temperatura nocturna implica que la gente no descanse por la noche, un hecho que provoca una mortalidad «más acusada». El CPSV sitúa el riesgo significativo de mortalidad a partir de los 30,2 °C de temperatura máxima y de los 24 °C de mínima, unos umbrales que muchos sistemas de alerta no establecen y los cuales en las últimas olas de calor en Cataluña y en la capital del país se han superado con creces.

El profesor del CPSV y docente de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), Josep Roca, en la presentación de dos estudios de la UPC sobre las altas temperaturas nocturnas en Barcelona. | Alba Ibáñez (ACN)

Además, Roca alerta que las personas mayores son el colectivo más vulnerable y a la vez uno de los más numerosos, ya que actualmente en Barcelona hay más de 360.000 personas de 65 o más años y las proyecciones poblacionales indican que esta cifra aumentará hasta cerca del medio millón para el 2050 sin contar el impacto migracional. «Las personas mayores son las más vulnerables por esta amenaza», alerta.

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