Un nuevo estudio liderado por Mar Coll, investigadora del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF, muestra que el cambio climático no es igual para todos los hogares catalanes. La investigadora ha analizado el gasto energético, las tareas de cuidado y mantenimiento, el confort térmico o la gestión del agua de diferentes hogares para observar cómo el cambio climático cambia la vida en las casas del país.
En el estudio se observa cómo el cambio climático genera pérdidas económicas en entornos rurales, cambios en el gasto energético, en las tareas de cuidado y mantenimiento del hogar y en la conservación y gestión del agua, o el impacto emocional en forma de tristeza o desesperación que provocan las transformaciones ambientales en entornos naturales cercanos, aspectos en los cuales el cambio climático también genera una carga emocional. «El hogar no es solo un espacio de vulnerabilidad ante el cambio climático, sino también un espacio de agencia, ya que las personas despliegan estrategias cotidianas de adaptación y mitigación, como ahorrar y reutilizar agua, reducir el consumo energético, modificar hábitos de consumo o reorganizar tareas domésticas», afirma Mar Coll.
El cambio climático, un impacto muy variable
Según la autora del estudio, aspectos como el género, la edad o el lugar de residencia son variables que pueden redefinir cómo se vive el impacto del cambio climático en los hogares catalanes. «Estas experiencias y responsabilidades no se distribuyen de manera igualitaria dentro del hogar, sino que están marcadas por desigualdades de género, edad, situación económica y lugar de residencia, entre otras posiciones sociales», alerta Coll, quien destaca en su estudio que las desigualdades en las casas catalanas para afrontar el cambio climático se amplían en función de la capacidad de adaptación que tienen los hogares a esta nueva realidad del país, una capacidad que depende en buena parte de los recursos económicos de los que disponen.

Según la autora del estudio, los datos que aporta este trabajo “pueden contribuir a comunicar una mirada cercana y socialmente relevante sobre el cambio climático, y mostrar que la crisis climática no es solo una cuestión de infraestructuras, políticas públicas o grandes impactos ambientales, sino que ya está transformando las prácticas, las emociones y las desigualdades de la vida cotidiana”.
