Europa quiere volver a vivir los tiempos dorados de la carrera al espacio. Este martes la Agencia Espacial Europea (ESA) ha hecho elevar su cohete, el Ariane 6, un hito que quiere abrir una nueva etapa dentro de la exploración espacial europea, haciendo un programa espacial que sea ambicioso, puesto que contará con más de treinta despegues en cuatro años. Una ambición que quiere causar que Europa recupere la soberanía y hegemonía espacial poniendo en órbita varios satélites que perdió cuando se acabaron las misiones de la Ariane 5, el predecesor del Ariane 6. Todas estas acciones van dirigidas a reducir la dependencia que tiene Europa hacia otras agencias y compañías privadas, sobre todo de los Estados Unidos.
En un comunicado, Stéphane Israël, director general de Arianespace, ha explicado que «el éxito de este primero quiere marca el inicio de la carrera operativa de la Ariane 6, que ofrece a Europa un acceso autónomo al espacio» Un Ariane 6 que tiene una gran importancia en la soberanía del espacio, puesto que «la cartera de pedidos del nuevo lanzador es una prueba de la versatilidad de la Ariane 6 y de la capacidad para llevar a cabo una amplia gama de misiones en múltiples órbitas. Refleja la confianza que los clientes tienen el Ariane 6 tanto para las misiones institucionales como comerciales. Estamos ansiosos para empezar a operar nuestro nuevo lanzador».

Mostrando músculo
La primera misión de la Ariane 6, que ha durado menos de tres horas, ha contado con la colaboración de empresas de 13 países europeos -entre los cuales podemos encontrar Airbus- La demostración de fuerza de Europa se ha hecho esperar, puesto que este cohete ha tardado diez años a diseñarse y construirse, un tiempo que fue el doble del que estaba previsto.
