Elias2-24 b ha roto todos los récords. Los astrónomos, gracias a los datos de archivos financiados por la NASA, han podido encontrar un mundo de menos de un millón de años, un hecho que lo convierte en el planeta más joven jamás conocido. El estudio publicado el miércoles en The Astrophysical Journal Letters y elaborado por un equipo dirigido por Andrea Bernardi, candidata a doctorado en la Universidad Diego Portales de Chile, centró su análisis en el coronógrafo del Observatorio WM Keck de Hawái, que colabora con la NASA en virtud de un acuerdo de cooperación.
A través de esta observación y análisis, los astrónomos pudieron identificar Elias 2-24 b, un planeta bebé que todavía gira alrededor de su disco de polvo y gas. Lucas Cieza, profesor del Instituto de Estudios Astrofísicos de Chile y coautor de un artículo que detalla los resultados, señala que «nuestros modelos de formación de planetas ya tenían dificultades para explicar los récords anteriores del planeta más joven conocido —un empate a cuatro bandas entre dos planetas que orbitan la estrella PDS 70 y dos planetas que orbitan la estrella WISPIT 2—, que todos tienen más de 5 millones de años». «Elias 2-24 b nos demuestra que incluso nuestros mejores modelos de formación de planetas aún carecen de algunos procesos importantes», añade.
Elias 2-24 b, el bebé de las galaxias
Este planeta, Elias 2-24 b, se encuentra fuera de nuestro sistema solar, lo que lo convierte en exoplaneta. Este orbita la estrella Elias 2-24 y tiene una masa que se aproxima a la de Júpiter, mientras que la estrella se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. «Elias 2-24 b está al límite de lo que los telescopios actuales pueden detectar, pero con nuevos instrumentos como el Telescopio Espacial Roman Nancy Grace de la NASA, estas detecciones deberían ser más fáciles», destaca Bernardi.

Uno de los aspectos que más destacan los investigadores es que Elias 2-24 b todavía está en formación y esto supone una gran atracción para la comunidad científica que considera su hallazgo y la confirmación de que los servicios de observación tienen una gran capacidad como «el comienzo de una nueva era de descubrimientos». «Es increíble que con la tecnología moderna podamos ver la formación de planetas en acción, y Roman (el Telescopio Espacial Roman Nancy Grace de la NASA) llevará la caza de planetas al siguiente nivel», concluye Cieza.
