El pasado uno de febrero se cumplieron 21 años de una de las tragedias aeroespaciales más recordadas de la historia. El lanzamiento de la misión STS-107, la número veintiocho del transbordador Columbia, acabó con la muerte de sus siete tripulantes cuando la nave se desintegró al hacer el reingreso a la atmósfera. El uno de febrero de 2003, una pieza de aislamiento de espuma se gastó del tanque externo del transbordador espacial y golpeó el ala izquierda.
En la mayoría de los lanzamientos anteriores del transbordador, el Columbia sufrió daños, menores, esto si, por el desprendimiento de espuma. Algunos ingenieros de la NASA sospecharon que el mal del transbordador podía ser más grave del que se veía. Los administradores de la NASA, pero, limitaron la investigación del accidente, argumentando que la tripulación del Columbia no habría sido capaz de solucionar el problema.
Cuando el Columbia volvió a ingresar a la atmósfera, los daños que había sufrido el Columbia provocaron que los gases atmosféricos calientes penetraran y destruyeran la estructura interna del ala, que hizo que el Columbia se volviera inestable y se desmenuzara despacio. Los restos del transbordador acabaron dispersiones por Texas y Luisiana. El accidente del Columbia abrió la herida del accidente del Challenger, otro transbordador que, en este caso, se desintegró durante el lanzamiento en 1986.
Durante dos años las operaciones de vuelo de transbordadores espaciales quedaron suspendidas.

¿Quién tripulaba el Columbia?
La tripulación estaba formada por el comandando Rick D. Husband, el piloto William C. McCool, el comandante de carga Michael P. Anderson, el especialista de carga Ilan Ramon, primer astronauta israelí; y los especialistas de misión Kalpana Chawla (nacida en India), David M. Brown, y Laurel Blair Salton Clark.
