El IPHES-CERCA y Adriana Linares, investigadora predoctoral de la Universitat Rovira, han desarrollado un protocolo para estudiar y digitalizar los fósiles más frágiles sin comprometer su conservación a partir de los restos obtenidos del Camp dels Ninots, uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del Plioceno europeo, situado en Caldes de Malavella (Selva). El equipo ha publicado esta metodología en la revista Geoheritage, y se centra en restos de pequeñas dimensiones conservados en sedimentos blandos e inestables del yacimiento del Camp dels Ninots. El protocolo establece vías para decidir cómo actuar en cada caso y cuál es la intervención menos invasiva para minimizar los riesgos. Además, el protocolo facilita la generación de modelos 3D que fomentan la ciencia abierta y la transferencia del conocimiento.
El punto de partida es una dificultad recurrente en el Camp dels Ninots, donde muchos fósiles de pequeños vertebrados se conservan en sedimentos blandos y altamente inestables que pueden fracturarse con facilidad durante la extracción o la preparación. Habitualmente se trata de ejemplares fósiles de reptiles, anfibios o pequeños mamíferos que mantienen los huesos en su posición original. Esta combinación de fragilidad del soporte e integridad del esqueleto hace que cualquier intervención pueda provocar la pérdida de información clave, ya sea por fractura del bloque sedimentario o por la desarticulación de los restos.
Para afrontar este reto, el equipo investigador ha desarrollado un método que se basa en la evaluación previa de factores como el tamaño del fósil, su estado de conservación, el grado de exposición y también el tipo de sedimento. Cuando los fósiles están completamente expuestos y se quiere documentar su estructura, existe la posibilidad de usar escáneres de luz estructurada para obtener modelos 3D rápidos y precisos. En cambio, cuando los restos están parcial o totalmente incrustados o se quiere acceder a la estructura interna, la opción óptima es recurrir a técnicas basadas en rayos X. Esto permite obtener información del interior sin manipular el material de forma directa. Esta estrategia permite adaptar los tipos de tecnología disponibles en función de cada situación.

Optimizar recursos y minimizar riesgos
Estas actuaciones permiten optimizar recursos y minimizar los riesgos de pérdida de información. «Uno de los aspectos clave del protocolo es que nos permite decidir antes de intervenir”, explica Linares. Además, los modelos digitales que se generan a partir de este nuevo protocolo se pueden guardar en repositorios de acceso abierto para permitir que la comunidad científica pueda acceder a ellos sin la necesidad de manipular los restos originales. Esto no solo multiplica las posibilidades de estudio, sino que también garantiza la preservación a largo plazo del material, ya que se crean copias digitales seguras ante posibles daños o pérdidas. Estos modelos tridimensionales también ofrecen nuevas posibilidades en el ámbito de la divulgación y la educación porque estas réplicas digitales permiten elaborar contenidos interactivos y materiales didácticos, y, además, también se pueden hacer reproducciones exactas de los fósiles para museos o centros de interpretación.
