Cataluña está de aniversario después de que l’Esquerda de Roda de Ter cumpla la 50ª campaña arqueológica ininterrumpida. Desde 1977, cuando el equipo dirigido por la investigadora de la UB Imma Ollich inició los trabajos, l’Esquerda se ha erigido como uno de los yacimientos arqueológicos más interesantes del país. El yacimiento en un momento inicial se situaba en la época medieval hasta que cuatro años más tarde se encontraron los niveles ibéricos del yacimiento. La investigadora principal, Montserrat Rocafiguera, asegura que «l’Esquerda tiene cuerda para rato» y calcula que en estas cinco décadas de excavaciones han trabajado unas 500 personas. Una Esquerda que este mismo viernes celebró los 50 años de trabajos con un acto en el yacimiento en el que participaron arqueólogos, estudiantes y colaboradores.
Un gran yacimiento con continuidad en el tiempo, tal como expresa Monserrat Rocafiguera, codirectora de las excavaciones del sector ibérico y una de las personas que ha vivido en primera persona la evolución del yacimiento en declaraciones hechas a la ACN, ya que asegura que «lo que define el yacimiento de l’Esquerda es la continuidad y la magnitud de las estructuras, con una muralla de 5 metros de anchura». Una Rocafiguera que comenzó a trabajar en el yacimiento con 19 años y que ha visto cómo este se ha convertido en una insignia de la arqueología de Cataluña, el cual asegura que «sorprende cada año». L’Esquerda de Roda de Ter está en una península de 12 hectáreas de las cuales se han excavado 1,5 y que permite seguir los últimos 2.500 años de historia de Cataluña pasando del bronce final hasta su abandono en el año 1314.
50 años de excavaciones que recorren 2.500 años de historia y siguen dejando sorpresas
Las excavaciones de este año han aumentado los conocimientos del poblado ibérico en dos sectores. El primero de los sectores es el 4 donde está la zona interior de muralla y en la cual se ha podido encontrar la confluencia de dos calles, una ancha que atraviesa una más estrecha y que consta de un «gran empedrado» de cantos rodados, tal como explica el codirector del yacimiento ibérico, Jordi Maria Gibert. El 4 no es el único sector donde se han encontrado novedades en el yacimiento, ya que en el 9 han podido encontrar una estancia rectangular que dataría de antes de las estructuras ibéricas datadas del siglo IV y que añadirán detalles a la evolución de la fortaleza ibérica.

No solo se han encontrado nuevos detalles de la parte ibérica sino que también se ha ampliado el conocimiento de la necrópolis medieval levantando más de un metro de profundidad para sacar la tierra que cubría esta zona. Durante dos semanas de trabajo los arqueólogos han podido rescatar cinco tumbas diferentes y algunas osarios con restos mezclados. Según la codirectora del área medieval del yacimiento y profesora de la UB, Esther Travé, «las más antiguas están excavadas en la roca, después hay otras con losas verticales y otra fase con agujeros en el suelo». Además también se han podido recuperar los cuerpos enteros de tres personas datadas entre el siglo X y el XIII, unos cuerpos que abarcan muchos años y que pueden tener gran cantidad de información sobre cuál fue la evolución de la localidad y las enfermedades o la muerte producidas. «Los muertos se enterraban sin ajuar, pero algunos los hemos encontrado bastante bien conservados», añade Travé.
