Un equipo de investigadores norteamericanos ha creado un nuevo método para calcular cuál es la capacidad de capturar carbono de la Tierra incorporando, también, la respuesta de los ecosistemas a el aumento de la temperatura, que influye en la manera como funciona el ciclo de este gas de efecto invernadero. En un artículo publicado en ‘Nature Ecology & Evolution’, presentan los resultados de su trabajo, que aporta datos muy importantes por conocer mejor que podemos esperar de la captura natural de CO₂ por parte de los paisajes de nuestro planeta.
Una contribución muy importante a la captura de carbono
Actualmente, se calcula que las plantas del mundo capturan entre una cuarta parte y un tercio de las emisiones de carbono de origen humano, pero es posible que no puedan mantener este ritmo indefinidamente. La respuesta de los ecosistemas al aumento de las temperaturas causado por el calentamiento global es, en gran parte, una incógnita, y de esto también depende una capacidad de retirar CO2 de la atmósfera que, si disminuye, podría crear un bucle retroalimentado.

Es por eso que había que mesurar estos cambios a gran escala y, con esto, tenía una idea más precisa de qué puede ser el futuro del planeta. Los últimos adelantos permiten usar satélites para monitorizar la actividad fotosintética global e incluso mesurar las concentraciones de gas a las plantas y al suelo. Hasta ahora, pero, no se ha podido hacer el mismo con el CO₂ que emiten, que se tiene que de estimar de manera indirecta como la diferencia entre la fotosíntesis y la diferencia total en las concentraciones de CO₂, y los datos individuales no son representativas de los cambios a gran escala.
El estudio revela datos importantes
Así pues, los investigadores tomaron nuevas medidas de una red de docenas de estaciones de seguimiento situadas por toda Norteamérica, para tener una visión más amplia de qué era la situación y como podía evolucionar en el futuro. Al comparar los datos obtenidos de las estaciones situadas en torres con las de puntos concretos a nivel de superficie, vieron como estas últimas muestran una relación mucho más grande entre el CO₂ y la temperatura que en cambio, al mirar el resultado general, no es tan importando.
Con estos nuevos datos, los investigadores han podido actualizar los modelos matemáticos que se usan para calcular la captura y las emisiones de dióxido de carbono de los paisajes, haciéndolos más precisos. Gracias a esto, ahora podremos comprender algo más como funciona la Tierra y como evolucionarán sus ciclos naturales a medida que, por nuestra acción, las temperaturas aumenten cada vez más.

