En un nuevo estudio publicado en la revista ‘Cell’, un equipo de investigadores explica cómo ha descubierto que los pulpos tienen la capacidad de editar su código genético para adaptarse al frío. En un experimento llevado a cabo con pulpos de dos manchas de California (
Una habilidad increíble
A diferencia otros animales, que tienen piel, pelo, grasa… los cefalópodos no disponen de estas protecciones por mantener la temperatura cuando madriguera. En vez de esto, editan su ARN por cambiar las proteínas que produce su cuerpo, un hecho que se había observado en calamares y que, ahora, también se ha visto que los pulpos pueden hacer.
De hecho, hace tiempo que se sabe que los cefalópodos tienen una habilidad increíble para editar grandes partes de su ARN. Así, a pesar de que su ADN tiene instrucciones que no cambian en cuanto a las proteínas, el ARN mensajero, que es quien las transporta, es editado para adaptarse a las condiciones ambientales.

Modificaciones de un alcance enorme
Como que parecía que la temperatura era uno de estos detonantes, los investigadores calentaron y enfriar los acuarios donde había unos pulpos y miraron qué proteínas produien al seso. Si bien el calor activó pocas ediciones, reducir la temperatura 10 °C hizo que los pulpos cambiaran casi un tercio de sus instrucciones para hacer proteínas, con más de 20.000 cambios en solo unas horas.
Estas modificaciones tienen efectos rápidos: la edición de la kinesina, por ejemplo, hizo que se moviera más despacio, probablemente por adaptarse al ritmo de todos los otros procesos que, en temperaturas más bajas, también se retardan. Queda, pero, muchísimo más para investigar para ver como se producen exactamente estos cambios, un nuevo ejemplo del que son capaces de hacer unos animales extraordinariamente complejos y a la vez tan diferentes de la mayoría de los que conocemos que casi parecen extraterrestres.
