El calentamiento global y el cambio climático ponen cada vez más a prueba las infraestructuras catalanas y de todo el mundo. Una situación cada vez más acentuada que puede suponer graves daños. A través de una herramienta de planificación que el Institut de Recerca en Energia de Catalunya (IREC) ha desarrollado, se pueden localizar y cuantificar los riesgos que las inundaciones pueden provocar en la red eléctrica de la región metropolitana de Barcelona.
Esta nueva herramienta busca aportar información a las administraciones para poder anticiparse a los temporales extremos y evitar daños estructurales en infraestructuras clave como es la red eléctrica tomando decisiones basadas en datos científicos. El proyecto del IREC ha aplicado una metodología propia de riesgos de la red eléctrica metropolitana en la cual se identifican las afectaciones directas sobre la infraestructura y también las indirectas, como pueden ser las consecuencias que reciban los consumidores derivadas de los daños en las infraestructuras. Además, el análisis también ha podido hacer una mirada a largo plazo y realizar proyecciones históricas y una estimación económica de los impactos de las inundaciones sobre la red eléctrica.
Entre 3 y 4 millones de euros anuales en daños
Según señalan los investigadores, el análisis muestra que los riesgos que tiene la red eléctrica y las posibles inundaciones y otros fenómenos climatológicos extremos, impulsados por el cambio climático, podrían acabar generando entre 3 y 4 millones de euros en daños anuales a la red eléctrica del área metropolitana de Barcelona. «Según los resultados, un evento extremo como una DANA o una tormenta como la Glòria podría causar unos 5 millones de euros en daños cada 10 años», agregan los investigadores.

De estos daños, los autores del estudio señalan que la mitad serían daños causados de forma directa a la infraestructura, mientras que la otra mitad serían afectaciones que se reproducirían en los usuarios de la red y los efectos en cascada generados por los daños a la infraestructura. Unos daños que quedarán aún más expuestos, ya que los estudios indican que las zonas vulnerables por inundaciones pluviales graves podrían aumentar hasta un 25% en los próximos 75 años en el área de Barcelona.
