La quitridiomicosis, la enfermedad causada por un hongo que está exterminando los anfibios de todo el planeta, está a punto de provocar la extinción de una especie de rana gigante del Caribe. Según la Sociedad Zoológica de Londres, en el Reino Unido, las poblaciones de este animal han caído un 99% desde el año 2000 y, en el último censo, en la isla de Dominica solo se han encontrado 21 ejemplares cuando, en el pasado, había llegado a haber miles.
Una de las ranas más gordas del mundo
Las ‘Leptodactylus fallax’ son entre las ranas más gordas del mundo, llegando a pesar casi un kilogramo y a mesurar unos veinte centímetros. Por la noche, los rauco de miles y miles de ejemplares resonaban por la selva y se podía escuchar una a más de 200 metros de distancia. Los sonidos, pero, han desaparecido prácticamente del todo. Y Dominica, además, es el último lugar del mundo donde se sabe que estas ranas todavía viven en libertad.

Los 21 ejemplares que se considera que quedan son una cifra bastante fiable porque el censo se realizó durante 26 noches, en un proyecto conjunto de 10 institutos de conservación del Caribe y de Europa que quieren sacar de peligro estos animales. Después de centenares de horas buscando, solo se encontraron 23, dos de las cuales eran muertas. Además de la enfermedad, que casi le ha dado el golpe de gracia, esta especie también se enfrentaba a la caza, tanto por parte de humanos como de gatos, y a la destrucción de sus hábitats por la actividad humana y el cambio climático.
Un problema global que se está mirando de solucionar
De momento, se sabe que la quitridiomicosi ha causado la extinción de 90 especies durante los últimos 50 años. A pesar de que todavía no se ha desarrollado ninguna vacuna, pero, hay algunas esperanzas puesto que, si hay animales que han resistido en entornos donde el hongo es tan presente como estas 21 ranas de Dominica, quizás es que tienen el secreto que nos permita entender como combatirlo.
Por otro lado, y para salvar la especie, hay varias instituciones que llevan un tiempo trabajando en un programa de reproducción en cautividad para mirar de repoblar la isla dando a los animales lo máximo de diversidad genética posible. De momento, las 50 ranas iniciales ya han tenido descendencia.

