Un nuevo estudio, elaborado por la Universidad Técnica de Múnich (TUM) y que ha contado con la participación del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y la Universitat de Girona, que se ha publicado en la revista científica Science, muestra que Europa puede sufrir las consecuencias del cambio climático y el calentamiento global y debería enfrentarse al doble de plagas e incendios forestales antes de que termine el siglo.
Los autores del estudio destacan que el Mediterráneo es la zona más sensible a este tipo de crisis y alertan que casi el 90% del arco mediterráneo podría sufrir un incendio o una plaga de insectos. De hecho, los investigadores destacan que los incendios forestales serán las perturbaciones medioambientales que más aumentarán hasta finales de siglo y alertan que en los próximos años y hasta el siglo XXII la superficie quemada anual en el Viejo Continente podría llegar a triplicarse, convirtiendo los incendios forestales en un evento habitual en lugar de uno extremo e infrecuente.
En el caso de las plagas de insectos, los investigadores alertan que estas aumentarán cerca del 50% y se espera que animales como los escarabajos xilófagos -se alimentan de la madera-, ya que el aumento de las temperaturas propicia que se aceleren sus ciclos reproductivos y les permite expandirse hasta zonas donde antes no podían acceder por el frío.
El Mediterráneo y los bosques, bajo la lupa
Según el estudio, la región mediterránea sería la más castigada por este hecho. En declaraciones recogidas por la ACN Josep Maria Espelta, investigador del CREAF y uno de los coautores del estudio, asegura que el Mediterráneo es una zona sensible por «la combinación de las sequías, el calor y bosques jóvenes y homogéneos, donde la actividad agrícola y pastoral se ha abandonado y ya no hay un paisaje en mosaico que dificulte la propagación de los incendios».
De hecho, los investigadores alertan que la situación en el Mediterráneo es un engranaje y que un aumento de la temperatura y de los fenómenos extremos afectan la flora y la fauna. Por ello, ponen de ejemplo las plagas como los escarabajos barrenadores de la corteza, que pueden verse beneficiados por las altas temperaturas que debiliten a los árboles mediterráneos y alertan que una expansión poblacional del insecto puede suponer un gran problema para la subsistencia de los bosques a pesar de que sea una especie autóctona.

Aunque el Mediterráneo es la zona más expuesta, los investigadores alertan que toda Europa puede sufrir las consecuencias y más allá del Mediterráneo también se catalogan como regiones muy vulnerables el oeste de Francia, las islas Británicas y los Cárpatos.
