El contexto actual de sequía y la necesidad de ahorrar agua están siendo uno de los caballos de batalla del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, que ya ha activado la emergencia por sequía en el sistema Ter-Llobregat y se están empezando a aplicar las primeras restricciones por sequía. Uno de los sectores más afectado por estas restricciones es el de los centros deportivos, que se han visto obligados a elegir entre llenar sus piscinas u ofrecer duchas a sus usuarios.
Las restricciones han golpeado un sector que ya sufrió mucho durante la pandemia de la Covid-19, y las patronales y los gerentes de gimnasios empiezan a observar con resignación cómo los afecta la sequía que está sufriendo Cataluña.
Eli Forés, de Ecologistas en Acción, explica que el problema de Cataluña no es si los gimnasios, los particulares o quienes sea gasta más agua, de hecho va más allá y asegura que el problema del territorio catalán no es «una carencia de agua, es un problema de gestión, y ahora tenemos que ir deprisa y corriendo para solucionar la situación». De hecho, señala que se están adoptando «soluciones estrambóticas porque hemos llegado al límite y ahora tenemos que improvisar».

¿Pero como puede ayudar cerrar las duchas de los centros deportivos?
Desde el Gobierno aseguran que es una medida destinada a ahorrar agua, mientras que desde los gimnasios apuntan a la inversa, que esto provocará más gasto de agua, puesto que los centros deportivos son instalaciones ya adecuadas para el ahorro de agua. Enric González, director técnico de instalaciones de los gimnasios ‘Duin’, gestores del CEM Cotxeres de Borbó, en declaraciones a la Agencia Catalana de Noticias, destacó que «no es una medida adecuada, hay de más eficientes».
Desde la Asociación de Empresas de Cataluña de Actividad Física y Fitness (Adecaff) han hecho un informe que pretende desmentir el mito del consumo excesivo por parte de los centros deportivos, y en el cual aseguran que la prohibición de las duchas de los centros «no evita el consumo de agua», puesto que argumentan que la población se ducha una vez en el día, esté en casa o en el gimnasio. En una conversación con Món Planeta, Iolanda Latorre, gerente de la ADECAFF, explica que «no hay un ahorro, hay un desplazamiento del consumo», puesto que en vez de ducharse al gimnasio, el usuario se duchará en casa suya.
Algunas instalaciones deportivas de Barcelona como puede ser el Centro Deportivo Municipal la España Industrial, en Sants, mantienen las piscinas, mientras que las duchas y los grifos del pabellón donde se practica baloncesto y fútbol sala, entre otros deportes, están cerradas.
Desde los gimnasios defienden que gastan menos agua que un particular
El factor clave que desde los centros deportivos argumentan para asegurar que a los gimnasios se ahorra más agua que en las casas es el hecho que son instalaciones que ya están preparadas, sea con grifos, sistemas de reutilización de agua o reguladores de presión del agua de las duchas. De hecho, Iolanda Latorre lo explica en una conversación con el Mundo Planeta: «Un gimnasio con piscina gasta, por usuario, contando la limpieza y la instalación al completo, 60 litros de media por día y persona», dice la gerente del Adecaff, a la vegada que asegura que «es más eficiente» y que «no somos un sector de grandes consumidores de agua».
La patronal de gimnasios destacó, en un comunicado que envió el pasado 31 de enero, que «el Gobierno puede poner límite al agua que podemos utilizar, pero no está legitimidad para interferir en la organización de las empresas y a decirnos como tenemos que prestar nuestros servicios y qué servicios no podemos prestar», puesto que esto puede atentar directamente contra la libertad de empresa.
La sequía, el reto de Cataluña
En un contexto en el cual el territorio catalán no se encontraba desde el año 2008, la actual sequía está haciendo estragos y hay que entender que Cataluña no es igual por todas partes, y que la cantidad de población que necesita agua en Barcelona es mucho más grande que en Tarragona, por ejemplo, un hecho que se esclarece mucho con la diferencia de las reservas de agua a los embalses que hay a la Confederación Hidrográfica de la Ebro con las que hay en el Sistema Ter-Llobregat. Una diferencia poblacional acentuada por la presencia del turismo en la capital de Cataluña, tal como explicaron varios expertos a este diario.


