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Reducir la huella de carbono, un desafío y una oportunidad para las empresas

La actividad empresarial debe enfrentar grandes desafíos en la transición ecológica. Uno de estos desafíos es limitar y disminuir la huella de carbono que genera su propia actividad. Esta medición de la huella de carbono no es solo una exigencia legal, sino que también puede generar beneficios a las empresas. La sostenibilidad y la eficiencia energética son desafíos que las empresas deben abordar y pueden ayudar a las empresas a medir el volumen de gases de efecto invernadero de su actividad y, a la vez, también es una herramienta clave para poder detener el cambio climático, ya que este conocimiento puede servir a las empresas para obtener ventajas competitivas, económicas y reputacionales, particularmente ante un marco regulador europeo más estricto.

La huella de carbono es la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero producidas por una organización, producto o servicio, medida en toneladas de CO₂. Medirla puede identificar los puntos críticos de la actividad y desarrollar estrategias de reducción o compensación. Por eso también es necesario entender cuáles son los tipos de huella de carbono que existen:

  • Alcance 1: emisiones directas (provenientes de procesos industriales, calderas y vehículos).
  • Alcance 2: emisiones indirectas que se producen a raíz del consumo de energía térmica o eléctrica.
  • Alcance 3: emisiones indirectas adicionales (residuos, transporte, cadena de suministro)

Si la empresa comprende de forma exhaustiva cuáles son los diferentes alcances podrá desarrollar una estrategia de reducción de emisiones más precisa.

Barcelona, en un día de contaminación / ACN-Nazaret Romero

El marco regulador

Medir la huella de carbono no es solo una recomendación y algo que puede hacer la empresa sino que está enmarcada en un marco regulador que cada vez exige más a la actividad empresarial. Pero ¿cuáles son estas obligaciones que tienen las empresas?

  1. Obligación por Real decreto (ámbito estatal): La normativa española exige que determinados tipos de empresas, principalmente grandes corporaciones o actividades con impacto ambiental significativo, calcular y registrar anualmente su huella de carbono en el registro del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Este registro, además de obligatorio para ciertos sectores, se está convirtiendo en un estándar de referencia para demostrar compromiso climático.
  2. Normativa autonómica adicional: Diversas comunidades autónomas han implantado sus propios requisitos o registros vinculados a la huella de carbono, lo cual añade obligaciones específicas para las empresas que operan en estos territorios. Entre las regiones con regulación activa destacan Valencia, Andalucía, País Vasco, Navarra, Canarias y Baleares, cada una con matices legales que amplían el marco estatal.
  3. El “efecto tractor”, la obligación indirecta del mercado: Incluso cuando una empresa no tiene la obligación legal indirecta, la medición de la huella de carbono se vuelve necesaria por razones competitivas:
    • Licitaciones públicas: la presentación de la huella de carbono (a veces con sellos de reducción) es un criterio de valoración al alza en la adjudicación de contratos públicos.
    • Cadena de suministro (Alcance 3): las grandes empresas obligadas a reportar sus emisiones indirectas requieren que sus proveedores midan y reduzcan su propia huella, convirtiendo este análisis en una condición contractual para continuar trabajando con ellas.

Un marco normativo y competitivo que hace que las empresas midan las emisiones que producen durante su actividad y así poder mantener su posición en el mercado, optar a contratos y alinearse con las políticas de descarbonización europeas.

Cumplir este marco regulador no es solo una exigencia legal, sino que ofrece unos beneficios tangibles para todo tipo de empresa, sea cual sea su tamaño o sector.

De hecho, cumplir con la Directiva Europea de Información Corporativa sobre Sostenibilidad (CSRD) hace que muchas empresas reporten el impacto ambiental siguiendo los estándares ESRS. Una directiva que busca garantizar la transparencia de la información en materia de sostenibilidad.

Poder medir la huella de carbono de la actividad industrial hace que sean más fáciles estos aspectos:

  • El cumplimiento de las obligaciones legales en sostenibilidad.
  • Alinear los informes corporativos con lo establecido en la normativa europea.
  • Demostrar transparencia frente a los clientes, inversores y las administraciones.

Nieves Energia se compromete con esta estratègia de sostenibilidad.

¿Qué implica medir la huella de carbono?

Esta medición de la huella de carbono no es solo una complementación legal, sino que también permite identificar oportunidades de mejora y reducir gastos. Según la SGS, las empresas que gestionan sus emisiones logran:

  • Reducir el consumo de energía y de materias primas.
  • Optimizar las rutas logísticas y de transporte.
  • Mejorar la rentabilidad operativa a largo plazo.

Unos hechos que convierten la sostenibilidad, además de un compromiso ético, en una estrategia de eficiencia económica. No solo eso, sino que la sostenibilidad también representa una mejora de la reputación y la ventaja competitiva. Según DNV, las empresas que presentan estrategias activas de descarbonización:

  • Aumentan la fidelidad de clientes y socios.
  • Refuerzan su reputación de marca.
  • Mejoran su posicionamiento frente a competidores menos sostenibles.

Esta medición y control de las emisiones también tiene su punto de innovación y digitalización. De hecho, la digitalización está transformando la forma en que se gestiona el impacto ambiental. Plataformas como Sphera, Normative o Pla A permiten una digitalización y automatización del cálculo de la huella de carbono, un hecho que se acaba traduciendo en un fácil seguimiento en tiempo real de las emisiones.

Implementar soluciones digitales de este tipo ayuda a:

  • Anticiparse a futuras regulaciones.
  • Integrar la sostenibilidad en la estrategia global de negocio.
  • Fomentar la innovación y la mejora continua.

El proceso para medir la huella de carbono requiere planificación, datos precisos y acompañamiento técnico. Los principales pasos incluyen:

  1. Definir el alcance (actividades y fuentes de emisión)
  2. Recopilar datos sobre consumos energéticos, transporte, materiales, etc.
  3. Aplicar metodologías reconocidas como el GHG Protocol, estándar internacional desarrollado por el World Resources Institute y el World Business Council for Sustainable Developement, o la norma ISO 14064, que establece los principios para cuantificar y verificar las emisiones de gases de efecto invernadero.
  4. Analizar resultados y fijar objetivos de reducción.
  5. Comunicar los avances a clientes, proveedores y grupos de interés.

Una vez tienes todos los datos, ¿cómo reducir la huella de carbono de la empresa?

Después de medir la huella viene el paso más importante: reducirla. Es el objetivo principal de la transición energética. Acciones como la incorporación de fuentes de energía renovablela optimización del consumo o la movilidad sostenible forman parte de un nuevo modelo empresarial más responsable y sostenible. En Nieves Energia, ofrecen soluciones y servicios especializados que garantizan el cumplimiento normativo y una gestión ambiental avanzada. Las empresas pueden lograr una propuesta integral para reducir la huella de carbono con un consumo energético responsable, que incluye energía 100 % renovable, compensación de emisiones y cargadores eléctricos.

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