En el corazón del Sahara, concretamente al norte de Chad, la NASA ha detectado una misteriosa mancha blanca sobre la cima del volcán Emi Koussi, un imponente coloso volcánico de 3.415 metros sobre el nivel del mar que es el punto más alto del Sahara. Esta mancha blanca no es nieve, sino que es sal y evidencia que en el desierto el paso del tiempo ha traído cambios y demuestra que lo que ahora es un terreno árido tuvo agua en el pasado.
La aparición de este mineral sobre el volcán es una muestra del gran valor científico que tiene esta montaña del Sahara y los investigadores señalan que a lo largo de las laderas del volcán, una red de canales podría haber sido modelada por el flujo persistente del agua. De hecho, estos vestigios de agua invitan a pensar que el ahora paisaje árido tiempo atrás vivió abundancia de agua. De hecho, a la comunidad científica le fascinan las marcas que el tiempo ha dejado sobre este espacio, ya que en el comunicado del NASA Earth Observatory se señala que estos restos del Sahara primigenio indican que no siempre había sido árido.

El pasado verde del Sahara
Gracias al análisis de las imágenes por satélite los investigadores señalan que esta zona alrededor del volcán Emi Koussi era un período realmente húmedo hace unos 5.000 años y que lo que ahora es un desierto árido estaba compuesto por lagos, pastizales y ríos. La NASA señala que el hallazgo de estos vestigios -que quedan registrados en el medio ambiente del planeta Tierra- de la antigua verdor del Sahara son visibles gracias a los trabajos de los astronautas y los análisis que recogen durante sus misiones.
