Un nuevo estudio del CSIC en Port de la Selva busca averiguar si los peces ven a los bañistas como un «escudo» frente a depredadores y pescadores. Una investigación, enmarcada en el proyecto ‘HumanFear’, que continúa los estudios iniciados en 2018 en los cuales ya se determinó que los peces tenían la capacidad de diferenciar a un pescador de un buceador.
Gracias a 14 cámaras submarinas y con la medición empírica del nivel de miedo de los animales, la investigación quiere ir más allá y observar el comportamiento que los peces tienen durante la temporada estival con una presencia más elevada de turistas y cuando termina la temporada de turismo, y cruzar los datos obtenidos con los del año que viene para poder detectar cómo la presencia de los humanos bajo el agua puede llegar a modular el miedo de los peces según la época del año en la que se encuentren. «Tenemos datos robustos y sólidos que demuestran que los peces sí reconocen las diferentes tipologías de humanos bajo el agua y, en consecuencia, adaptan sus comportamientos», asegura el responsable del proyecto, Valerio Sbragaglia, en declaraciones hechas a la ACN.

La IA entra en juego
Los investigadores, a través de las 14 cámaras instaladas formando un perímetro de unos dos kilómetros entre Arola y el Far de s’Arnella y instaladas en los meses de mayo y junio; julio y agosto y, finalmente, en septiembre, han podido almacenar unas 1,5 millones de imágenes y generar un ‘mapa del miedo’ de los peces y observarlos sin interferir en su día a día. Con estos datos e imágenes los autores del estudio han implementado la IA en el proyecto para poder analizar el gran volumen de imágenes generadas y poder reconocer las diferentes especies que aparecen y poder observar las dos que son objeto del estudio como son el sardina y la dorada.
