Las bebidas alcohólicas han acompañado a la sociedad durante más de 2.000 años de historia documentada. Las sociedades griegas y romanas hicieron del vino una de sus insignias y en las sociedades modernas se ha convertido también en un elemento indispensable de las relaciones sociales. Un nuevo estudio realizado por parte de investigadores de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha analizado el consumo de alcohol de la sociedad en el Estado español en las dos primeras décadas del siglo XXI. Un consumo que según el estudio ha provocado más de 300.000 muertes relacionadas con el alcohol y su ingesta.
A pesar de la alta mortalidad potencial del alcohol, en el estudio se detalla que en los últimos años se ha podido observar una evolución favorable con un descenso del 34,7% entre el período 2001-2004 y el año 2021 en cuanto a la tasa estandarizada por edad de mortalidad atribuible al alcohol. Este consumo de alcohol deriva, a menudo en diversas enfermedades. En el informe se detalla que las enfermedades hepáticas dominan las afectaciones sanitarias por el consumo de esta sustancia siendo el cáncer la enfermedad predominante con 5.805 muertes en el año 2021, seguida de problemas digestivos (5.303 muertes) y otras causas como los accidentes (2.605 muertes).
Diferencias de edad y de género
Un consumo y mortalidad de alcohol que sí entiende de géneros y edades, ya que cerca de dos de cada tres muertes relacionadas con el consumo de alcohol (el 64,9%) se producían en menores de 75 años, lo que permite considerarlas como muertes prematuras. En el caso del género, los autores detallan que los hombres protagonizaron el 78,3% de las muertes relacionadas con el alcohol, cifra que supone que su riesgo de mortalidad atribuible con el consumo de la sustancia sea casi cuatro veces superior al de las mujeres.

En cuanto a la edad, en el informe se detalla que el consumo y las muertes asociadas a este varían drásticamente según avanza la edad, ya que solo el 3,3% de las muertes correspondían a la población de 15 años o menos, mientras que en el rango de 35 a 54 años el porcentaje se dispara hasta el 9,7%.
