La pérdida de la biodiversidad, sea por la causa que sea, puede ser un factor que contribuya a la propagación de virus. Esta es la conclusión ciertamente preocupante a que ha llegado un equipo de investigadores del hospital universitario Charité de Berlin (Alemania) que, en un artículo publicado a ‘eLife’, muestran como la destrucción de entornos naturales y la disminución del número de especies que supone puede reducir la diversidad de especies de mosquito, especialmente en los bosques tropicales, y hacer que los más resilientes se multipliquen enormemente. Esto también haría crecer los contagios de los virus que llevan a otras especies animales y entre ellas, está claro, hay los humanos.
Una prueba con resultados claros
Esta idea ha sido puesta a prueba a partir de investigaciones sobre como la destrucción de bosques tropicales para hacer lugar a plantaciones de café o cacao o también para asentamientos humanos ha afectado la prevalencia y la biodiversidad tanto de los mosquitos como de los virus. En este estudio, que une la virología con la investigación sobre la biodiversidad, se ha podido ver como un ecosistema sano –un bosque tropical sin degradar– contiene muchos virus diferentes –hasta 49 en el caso de este trabajo– fruto de las muchas especies que pueden ser huéspedes. Cinco de ellas, pero, eran más prevalentes cuanto más degradados los hábitats, llegando a máximos en las zonas convertidas en asentamientos humanos.

La conclusión de los investigadores es que la destrucción de los bosques tropicales reduce la biodiversidad de especies de mosquito y, con ella, la composición del tipo de huésped. Así, las especies de mosquito más resilientes se multiplican con éxito en las zonas taladas, llevando los virus con ellos. Y cuanto más huéspedes hay, más fácil es que se transmitan los virus.
Los resultados también podrían aplicarse a los virus que afectan los humanos
Si bien los virus detectados en este estudio son exclusivos de los mosquitos y no pueden ser transmitidos a los humanos, los resultados obtenidos pueden permitir crear un modelo para comprender el efecto de los cambios en la biodiversidad en la presencia y la prevalencia de virus transmitidos por vectores como por ejemplo los mosquitos. Si la biodiversidad se reduce, algunas especies de virus encuentran más fácil proliferar porque sus huéspedes se vuelven más abundantes, una consecuencia en que nunca se había pensado pero que puede resultar muy peligrosa.

