Un nuevo estudio elaborado por el grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha mostrado que la combinación de dos fármacos que ya se utilizan en otras indicaciones oncológicas podría mejorar la lucha contra el cáncer de endometrio. A través del trabajo en animales los autores del estudio pudieron comprobar que la terapia conjunta tiene un efecto antitumoral superior a los tratamientos individuales y logra una respuesta completa en el 60% de los casos. Los investigadores combinaron dos fármacos para otras indicaciones oncológicas como son el SYD985, un anticuerpo contra el receptor HER2, y el fármaco Niraparib.
Una combinación de fármacos que puede cambiar la lucha contra el cáncer de endometrio, el tipo de cáncer ginecológico más frecuente y del cual en Cataluña se llegan a diagnosticar cerca de 1.000 casos anuales y se ve afectado y potenciado por otros cuadros clínicos como la obesidad o la esperanza de vida. Según señalan los autores del estudio en aquellos tumores en los cuales hay alto riesgo las opciones terapéuticas clásicas se enfrentan a una resistencia a los tratamientos que puede hacer que se limite el combate contra la enfermedad.
“Entender el perfil molecular de los tumores aporta un conocimiento más profundo y nos ayuda a establecer el pronóstico y a predecir la respuesta al tratamiento”, destaca el Dr. Antonio Gil-Moreno, co-jefe del grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del VHIR.

Dos fármacos, mejor que uno
A través de su estudio los investigadores han podido comprobar que la combinación de los dos fármacos tiene un efecto antitumoral mucho más elevado que los tratamientos individuales. La respuesta completa, lo que implica la desaparición del tumor, se ha mostrado en el 60% de los modelos tratados, una cifra mucho más elevada que los tratamientos individuales en los cuales esta respuesta completa solo se alcanzaba en un 7 o un 27% de los casos.
“Un aspecto especialmente interesante de esta estrategia es que los fármacos que estamos probando ya están aprobados de forma individual para su uso en la clínica y no partimos de cero. Todavía se necesitan más estudios en el ámbito preclínico y clínico, pero el conocimiento que ya tenemos sobre estos tratamientos puede facilitar los pasos necesarios para llegar a las pacientes”, concluye la Dra. Eva Colás, co-jefa del grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del VHIR.
